¿Somos Clientes o Pacientes?

“¿Qué hago, compro esta medicina para mi niña o pago la electricidad?” Esto pasó por la cabeza de Tricia Cunningham la última vez que fue a la farmacia por unas gotas que el doctor había recomendado para tratar la infección ocular de una de sus hijas.
Tricia es una viuda de 36 años, madre de dos hijas y que tuvo cáncer a los 14 años. Por este motivo, no logra obtener un seguro médico que sea razonable.
Ella no es la única. Por haber tenido alguna enfermedad, o por cuestiones económicas, 47 millones de personas no tienen seguro médico en Estados Unidos. El 30 por ciento de ellos son niños.
Para Tricia, “el sistema de salud en este país está enfermo”. Y ése es uno de los temas que los estadounidenses tomarán en cuenta a la hora de votar.
El que pueda, pague
En EE.UU. no existe un sistema universal de salud manejado por el Estado, como lo hay en Europa o en otras partes del mundo. La atención médica que se recibe depende de cuánto dinero se tiene.
En el caso de Tricia, sin embargo, ni siquiera se trata de cuántos dólares se puede gastar, ya que su historial médico le impidió obtener un seguro en Carolina del Sur.
“En algunos estados si tienes una pre-condición como la mía, simplemente te dicen que no o te cobran millones”, señala.
Tricia, al igual que miles de personas que padecen alguna enfermedad crónica, tienen que sobrevivir sin ayuda y en el mejor de los casos logran apoyo a través de asociaciones filantrópicas como ‘Partnership to Fight Chronic Disease’, que lucha para que nadie quede fuera de la red.
“Lo más triste es que te rechazan cuando más vulnerable te sientes y en lugar de preocuparte por tu salud, tienes que pensar en dinero”, cuenta a BBC Mundo.
La gente sin seguro termina visitando las salas de emergencia de los hospitales donde no los pueden rechazar, pero de cualquier manera tienen que pagar por la atención que reciben a precio de oro.
“Cuando tienes seguro pagas por una consulta 20 o 30 dólares, pero si no lo tienes, la cuenta es de por lo menos 100 dólares más la medicina que tiene el precio inflado por los seguros”, explica a BBC Mundo Christopher Parks, quien fundó la organización ‘Change:healthcare’.
Parks explica que, en la situación económica actual, la peor pesadilla para los padres de familia es perder su trabajo, porque eso significa perder también su seguro médico.
Demasiado complejo
Al igual que Parks, Logan Gibbs, director de ‘Shout America’, trata de crear conciencia entre los jóvenes sobre el problema. Está preocupado por la pasividad del gobierno para arreglar un sistema que muchos consideran que está a punto de derrumbarse.
“Preocupan los 47 millones de personas (sin seguro), pero la cifra va a aumentar a menos que hagamos algo urgentemente”, señala a BBC Mundo.
Uno de los problemas es el alto costo de la salud. Por ejemplo, General Motors gasta más en seguros para sus empleados que en acero, y muchas pequeñas empresas han tenido que elegir entre asegurar a sus empleados o la bancarrota.
“Más del 50% de las pequeñas empresas no ofrece seguro médico. Esto se debe al aumento desproporcionado del precio de los seguros, que sólo en los últimos 7 años se incrementó en un 98 por ciento”, explica Logan.
Minorías fuera
La falta de acceso a los seguros afecta principalmente a las minorías, especialmente a los hispanos.
Según el centro de investigaciones Pew Hispanic, más del 30% de los latinos no tiene seguro médico -es decir, cerca de 12 millones de personas.
Los expertos advierten que a este ritmo, los programas más básicos que ofrece el Estado para la población mayor, los ancianos, jubilados, indigentes y los niños (cuyos padres están desempleados), se acercan peligrosamente a la bancarrota.
“En 2019, si seguimos así, no habrá más dinero para esos programas. Y si continuaran, para el 2050 se calcula que consumirían todo el presupuesto nacional”, enfatiza Gibbs.
En 1993, cuando Bill Clinton junto con su esposa Hillary intentaron una reforma, el costo de salud para el gobierno era de US$912.000 millones. En 2007 se hablaba de más de US$2,4 billones.
Sin el congreso, de poco sirven las promesas
Prometer, sin embargo, es fácil. El principal reto al que se enfrentará el nuevo presidente es convencer al Congreso para que apoye la reforma del actual sistema de seguros médicos.
Aquellos legisladores entrevistados por BBC Mundo aseguran que la reforma migratoria, que fracasó a pesar de la urgencia por lograrla, es nada comparado con la misión de cambiar el sistema de salud.
El representante demócrata por California, Xavier Becerra, cree que el problema será convencer a los republicanos de que la salud es un derecho.
Por su parte, el congresista republicano Bob Corker opina que todos tienen que tener acceso a un seguro de salud, pero cree que el gobierno sólo empeorará la situación.
“¿Se imaginan a un burócrata diciéndote a que médico tienes que ir?”, explica el congresista, quien enfatiza que para él la salud no es un derecho sino una responsabilidad individual.
“Las historias de niños sin seguro médico o de familias que van a la bancarrota y aún así no pueden pagar las cuentas de hospital nos afecta a todos. Pero hay que llegar a un acuerdo para que se apruebe una reforma”, señala.
Llegar a ese acuerdo no será fácil y mientras tanto, a madres como Tricia y a otras 47 millones de personas, sólo les queda esperar que nadie de su familia se enferme.

Lourdes Heredia
BBC Mundo, Washington

You must be logged in to post a comment Login