Cómo Ahorrar en Tiempos Difíciles

La clave es la disciplina y el secreto es tener claro "Mis Propósitos" y "Mis Prioridades", lo demás se acomoda sólo.

Incorporar el hábito del ahorro es como dejar de fumar, ir al gimnasio, practicar yoga, o hacer dieta.  Su eficacia, regularidad y continuidad dependerá únicamente de la relación que tengamos con nosotros mismos.

Es por ello que las primeras preguntas reflexivas que deberíamos formularnos al proponernos efectuar un ahorro constante en nuestra economía personal  o familiar son:

¿Cuán importante es para mí generar un fondo de reserva?

¿Para qué quiero generarlo?

¿Tengo claro los diferentes propósitos?

¿Hice una lista con los distintos eventos que pueden ocurrir e impactar en mis finanzas personales a lo largo de mi vida?

¿Conozco las diferencias entre las necesidades de corto (1 a 3 años), las de mediano (3 a 8 años)  ¿Y las de largo plazo (9 años en adelante)?

¿Quiero ahorrar realmente, estoy dispuesto a hacerlo?

¿Cuán difícil puede resultar para mí el cumplimiento de esta misión?

¿Está genuinamente dentro de mis prioridades el ahorro propuesto?

Al mismo tiempo, éstas deberían ser respondidas con la mayor seriedad y sinceridad posibles, ya que si en algún momento nuestro plan tambalea, es recomendable tener presente nuestra motivación y compromiso originales asumidos con nosotros mismos.

A continuación algunas sugerencias para tratar de ordenar nuestras finanzas domésticas y posicionarnos en la difícil y casi imposible misión, para algunos gastadores compulsivos, del ahorro:

Plan de Ahorro Personal

1.- Empezar a llevar un registro de “Gastos Personales”, lo más exhaustivo y minucioso posible.

2.- Diseñar por escrito un presupuesto. Estudiar gasto por gasto y rubro por rubro detalladamente redefiniendo prioridades.

3.- En función de su resultado estipular por escrito cuánto quiero ahorrar por mes y cuánto quiero tener ahorrado para fines de este año, del próximo y qué finalidad o uso pienso darle a ese ahorro. Un buen indicador para esto puede ser comprometerme con una meta de ahorro del 10% de mis ingresos. La Regla de Oro es: “Ahorros de corto plazo se usan para financiar gastos de corto plazo y ahorros de largo plazo para gastos de largo plazo”.

4.- Respetar la consigna de no efectuar ningún gasto que no esté en el presupuesto. Si aparece un imprevisto debo proponerme reemplazarlo por alguno del rubro Varios o Esparcimiento que están en el último lugar de prioridades.

5.- Prestar especial atención al rubro intereses –sobre todo en estos momentos de altas tasas de interés– , fundamentalmente por el endeudamiento arrastrado con tarjetas de crédito y bancos, y también por punitorios o pagos atrasados de impuestos y servicios, a fin de evitar el efecto goteo. En aquellos casos donde existe un hábito de pagar tarde todo, sin considerar ese costo oculto o aparentemente de diferencia insignificante, puede ocurrir que al sumar todos estos conceptos logremos ahorrar tal vez $30 ó $40 en el mes, lo que en un año equivale a $500 aproximadamente, los cuales pueden servir para tomarme un par de días más de vacaciones, elegir un mejor hotel, etc. y en cuyo caso la percepción de valor pasa a ser importante.

6.- Evitar endeudarse para afrontar gastos ordinarios de consumo. Es preferible postergar por algunos meses incurrir en gastos superfluos o innecesarios (recordar que muchas veces en algunos rubros tenemos mucho más de lo que realmente necesitamos) hasta tener claro y ordenado nuestro presupuesto familiar.

7.- Suprimir parte de los gastos de entretenimiento optimizando su uso, por ejemplo yendo los miércoles al cine, o aprovechando las cuantiosas ofertas y descuentos que ofrecen los innumerables clubes de beneficios de los que se puede formar parte.

8.- Verificar cuáles son los gastos que parecen fijos pero en realidad son variables y por lo tanto pueden ser revisados y hasta reducidos en lo inmediato. El caso típico es el de la “caja negra” del resumen de cuenta de mi tarjeta de crédito, donde seguro hay “gustos” que hubiera evitado si hubiera actuado con razonabilidad.

9.- Tomarse el trabajo de anotar al lado del monto presupuestado para ese mes para cada rubro o concepto los gastos efectuados. Si no se puede hacer diariamente, hacerlo al menos una vez por semana.

10.- Lo ideal sería poder armar el presupuesto de adelante hacia atrás, priorizando de esta manera el monto a ahorrar: es decir, fijo cuánto quiero ahorrar este mes y en base a esto distribuyo el remanente entre todos mis gastos, asignando prioridades a cada gasto.

Si bien parece difícil, para algunos puede serlo más que para otros. Sólo es cuestión de proponérselo.

La clave es la disciplina y el secreto es tener claro Mis Propósitos y Mis Prioridades, lo demás se acomoda sólo.

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