Los Head Hunters

Normalmente los Head Hunters – o consultores especializados en la selección de ejecutivos de alto nivel- efectúan el inicio de sus procesos de búsqueda siguiendo unas directrices comunes a todos los casos. Un protocolo definido cuyo conocimiento puede sernos muy útil para captar el proceso de selección en su totalidad.

Todo proceso de búsqueda “directa” sea por Head Hunter o empresa de selección comienza con una serie de conversaciones y reuniones entre el Consultor/a del gabinete de consultoría, responsable de la búsqueda y su cliente.

Se trata de analizar y definir las necesidades de la empresa así como el perfil idóneo del candidato/a para cubrir una posición concreta. Se realiza un estudio en profundidad: ¿cuál es la cultura de la empresa? ¿Cuáles son los objetivos y el alcance de la posición? ¿De quién dependerá? ¿Qué competencias profesionales son las determinantes para un eficaz desempeño del puesto?

El consultor/a es consciente de que el resultado de la búsqueda vendrá determinado por saber conjugar un conjunto de factores. No puede atender sólo al hecho de que el candidato/a haya desempeñado satisfactoriamente ya ese puesto, provenga del sector, tenga una buena formación o un excelente nivel de inglés y una edad adecuada, tan importante pueden ser ciertos rasgos de su personalidad o comulgar con la filosofía de la empresa. Utilizando el símil del puzzle podríamos permitirnos decir que una muy buena “pieza” no encaja en todos los sitios.

¿Se trata realmente de la persona que mejor se adapta al planteamiento de la compañía y sobre todo, “encajará” en su futuro equipo y con su futuro jefe?.

El proceso de búsqueda

La identificación y búsqueda de candidaturas idóneas se inicia mediante la realización de contactos con los profesionales que trabajan en empresas del sector del cliente y en posiciones semejantes. Ciertamente una persona que conozca el sector y haya asumido las mismas funciones, contará con un proceso de adaptación a la posición menor y sus resultados pueden ser más fácilmente contrastados. Pero también puede darse el caso que se desee un aire nuevo a la empresa, nuevas formas de trabajar y se busque a un profesional de un sector totalmente opuesto. En este sentido todos recordamos los sonados fichajes en empresas de Internet en pleno “boom” de las nuevas tecnologías.

Estos contactos que deberán llevarse con suma discreción, se complementarán con llamadas a las personas que forman la “base de datos” de la empresa consultora.

La trayectoria de estos profesionales que en su día enviaron sus Currículum son analizadas “en papel” y si, a priori, cumplen con el perfil serán incluidos en el proceso. También puede darse el caso de la inclusión de candidaturas que fueron desestimadas por otros clientes, pero que sin embargo en este caso cumplen con el perfil de la posición. En cualquier caso se inician las rondas de llamadas telefónicas, que pueden ser directamente para citar a entrevista o por el contrario verdaderas “entrevistas de selección”.

¿Cómo atender las llamadas tentadoras?

Todavía hace algunos años algunos profesionales reaccionaban con incredulidad, y a veces hasta con agresividad, a llamadas imprevistas realizadas por una voz anónima que les decía que le llamaba de la empresa de consultoría “X” que estaban trabajando para un importante cliente del sector, que deseaba incorporar a un Director de Delegación y que se ponían en contacto porque según los contactos realizados estimaban que podía interesarle. Bastaba con apuntar unos cuantos rasgos objetivos, una Licenciatura, con una edad entre 35 y 40 años, con un nivel de inglés elevado para que inmediatamente la persona que no cumpliera con el perfil se auto-eliminara.

Una voz sorprendida comentaba, no sé quien les habrá hablado de mí pero tengo 50 años y una formación autodidacta. En cualquier caso quedaban halagados por la llamada y muy frecuentemente daban referencias profesionales de algún conocido o amigo que sí cumplía con el perfil.

Pero ¿y si realmente cumpliera con el perfil?. En este caso es importante ante todo escuchar atentamente antes de contestar cualquier pregunta. No debemos olvidar nuestra posición como candidatos/as: nuestra candidatura es “valiosa” para el Head Hunter. Si no consigue encontrar ni presentar profesionales idóneos para el puesto, perderá su cliente.

Nadie está obligado a contestar por teléfono una serie de preguntas sobre su situación e inquietudes profesionales. Por supuesto que la amabilidad ante una llamada de este tipo siempre es adecuada, pero no por eso se debe perder la perspectiva. Por otra parte un consultor/a bien entrenado, le preguntará siempre “podemos hablar ahora” porque sabe que quizás no es el momento apropiado. Aproveche esta oportunidad para indicarle otro momento más conveniente. Cualquier excusa profesional es válida, estaba hablando por la otra línea, déjeme su teléfono y le llamo en cuanto me sea posible.

De este modo tendrá tiempo para repasar sus “hitos” profesionales y causar la mejor impresión posible.

En cualquier caso nunca pierda de vista su objetivo: conseguir una entrevista en las oficinas de la Consultora.

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