Cómo Restaurar su Crédito

Miles de personas de todo el país están  sumergidas en deudas, de manera tal que, con frecuencia, sus pagos  mensuales se dedican a los cargos por financiamiento o  interés. En base a esta situación, la restauración de un mal crédito  podría parecer imposible. Pero, por suerte, no es así.  Difícil si, pero imposible, no.

El aspecto donde la mayoría experimenta problemas a la hora de  restaurar su crédito es el cambio de los hábitos de compras. Incluso  si ya se ha liberado de las deudas de tarjetas de crédito, se sigue  teniendo la tentación de usar la tarjeta de inmediato, a pesar de  saber bien la dificultad que se confrontó en liberarse de esas  deudas. Para quienes deseen restaurar su crédito y no tropezar dos   veces con la misma piedra, hay que considerar los consejos siguientes:

* Elaboración de un presupuesto. La forma mejor y más fácil de  hacerlo es relacionando las deudas, las cuentas que se deben pagar  mensualmente (alquiler, utilidades, etc.) y otros gastos mensuales,  comparándolos luego con los ingresos mensuales. La comparación puede  ser pavorosa, sin embargo, también es esclarecedora, pues muestra cuánta libertad se tiene realmente para gastos frívolos cada mes. Una vez determinado cuánto se debe y cuánto se gana, se puede  elaborar el presupuesto correspondiente. Asegúrese de que el mismo  sea realista, pues la repartición excesiva no sólo le hará sentir  miserable, sino que también dejará poco espacio para operar en caso
de emergencia.

* Use sus ahorros. Si tiene ahorros sustanciales, pero también una  deuda sustancial, use los primeros para pagar lo más que pueda de la  segunda. Las deudas, particularmente las de tarjetas de crédito,  traen consigo a menudo altas tasas de interés, más que las aplicables  a las que ganan sus ahorros en el banco. Eso quiere decir que cada día que pase su deuda será mayor, mientras que los ahorros sólo  experimentarán un incremento marginal en la cuenta bancaria.

Es mejor usar los ahorros para pagar en primer lugar los préstamos o  deudas con alto interés. Por ejemplo, digamos que tiene un préstamo  bancario no asegurado con una deuda de $8,000 al 11 por ciento, pero  también una deuda de tarjetas de crédito de $3,000 al 30 por ciento.  Aunque la deuda del préstamo bancario es mayor, es mejor saldar la  deuda de la tarjeta primero, pues el interés acumulado en la misma es  más elevado (y seguirá creciendo) a pesar de que el valor del  préstamo bancario es más del doble del de la tarjeta de crédito.  Siempre es mejor saldar los préstamos o deudas de más alto interés,  para evitar la acumulación de más deudas.

* Trate de reestablecer su crédito. A pesar de tener un mal crédito,  si hay un acreedor con el cual se tiene una buena historia de pagos,  el reestablecimiento de esa relación puede ser una medida excelente  para restaurar el crédito. Con frecuencia, esos acreedores están  dispuestos al reestablecimiento de una relación, pensando que con  usted vale la pena correr el riesgo. Aproveche esa disposición si  dispone de ella, pues otros acreedores con los que no ha tenido una  relación positiva no tendrán la misma actitud.

* Lea las cláusulas con letra más pequeña o fine print. Muchas  personas con mal crédito aprovechan la oportunidad de abrir nuevas  cuentas, pensando que es una buena forma de reestablecerse y  restaurar su historial crediticio. Lamentablemente, ese no es el  caso. Las compañías que proporcionan una “oferta especial” o tasas de  interés “introductorias” le proporcionan algo demasiado atractivo  para ser cierto, y no se debe caer en esa trampa. Con frecuencia, una persona con mal crédito que muerde el anzuelo de esas ofertas tiene  que volver al punto de partida, con una montaña de deudas y con tasas  de interés desfavorables. Lea siempre los párrafos con letra pequeña
o fine print en los convenios de crédito antes de solicitar una nueva  cuenta.

* Evite la solicitud de bancarrota. En los Estados Unidos, algunos  creen que adscribirse al Capítulo 7 de bancarrota es su “pasaporte para evitar la cárcel”. En realidad, están ante el “pasaporte para  seguir en la cárcel”. Las personas que se adscriben al Capítulo 7  tendrán esa mancha en su historial de crédito durante 10 años. Y el  Congreso ha estado considerando desde hace mucho el endurecimiento de  las leyes de bancarrota, para hacer más difícil su solicitud, y más  dañina si lo logra.

El Capítulo 7 puede eliminar su deuda, pero, con  el paso del tiempo, también dificultará en extremo su relación con  los prestamistas. Incluso podría obstaculizar que pueda alquilar un apartamento, pues los dueños de esas propiedades tienen todo el  derecho de negarle el contrato, y lo harán si ven que al realizar la  comprobación de crédito aparece una historia de bancarrota. Si no le queda más remedio que hacerlo, considere el Capítulo 13, que  es más un plan de nuevos pagos y no el alivio de deudas.

Bajo las cláusulas del Capítulo 13, usted se compromete ante la Corte de  Bancarrota de los Estados Unidos el pago de deudas no aseguradas  hasta por espacio de 60 meses. Si se adscribe a ese capítulo las tasas de interés no serán benignas, pero, a menudo, los prestamistas   están más dispuestos a lidiar con personas que han solicitado el amparo del Capítulo 13, en comparación con quienes lo han hecho mediante el Capítulo 7.

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