Por: Isabel Oliver. La cesárea innecesaria es un tema muy controversial y polémico. Dificulta la relación madre-hijo. Se crea una “cicatriz emocional” en la madre. Para el bebé es traumático. Hay un notable retardo en la lactancia. En un parto normal no hay apuro. En tanto tú y tu bebé estén sanos. Lamentablemente hay médicos que no quieren que tu sepas esto.
Lo cierto es que las cesáreas son un negocio. Por eso son muy comunes en el mercado de la salud. Se hacen por varias razones: por elección, porque el trabajo de parto se extendió mucho, porque el doctor cobra más plata, porque las madres primerizas se ponen ansiosas, la lista es muy larga. Pero lo cierto es que muchas cesáreas podrían evitarse si le das a tu cuerpo la oportunidad de hacer su trabajo de parto.
Los aspectos negativos de una cesárea son:
1.Dificulta la relación madre-hijo.
2.Se produce un retardo en dicha relación porque dejan al bebé en el área de neonatología para observación hasta que la intervención quirúrgica termina y la mamá pasa a la habitación. Esto priva al bebé de estar en los brazos y el pecho de su madre por casi dos horas.
3. Luego de una cesárea, las posibilidades de tener un parto vaginal disminuyen ya que la mujer queda imposibilitada emocionalmente para atravesar este evento creyéndose incapaz. Esto se llama “cicatriz emocional”.
4. Hay un notable retardo en la lactancia.
5. Se produce morbilidad post-operatoria.
6. Puede haber riesgo de infecciones.
7. Pueden surgir complicaciones como tromboembolismo pulmonar, etc.
8. Para el bebé es traumático ya que es extraído de forma intespestiva del vientre materno en un ámbito lleno de luces y voces y con una temperatura muy poco cálida (la de un quirófano). Además, al no pasar por el canal de parto, no expulsa las secreciones de sus vías aéreas superiores y debe ser aspirado con una sonda nasogástrica, lo que es muy traumático para un bebé que hace pocos minutos estaba en un ambiente ideal.
9. En realidad la cesárea innecesaria es un tema muy controversial y polémico. Lo ideal es que, dentro de todos los preparativos para el nacimiento de tu hijo, uno de los puntos para no dejar afuera es informarte con tu equipo obstétrico sobre cuál es el porcentaje de cesáreas que realizan. Así vas a poder elegir un grupo que sólo realice este procedimiento cuando haya una indicación médica que lo justifique.
Como Evitar una Cesárea
En un parto normal no hay apuro. En tanto tú y tu bebé estén sanos, el tiempo no debería ser un factor. Deja que tu cuerpo trabaje y haga lo que sabe hacer.
1. Evita la inducción al parto. La mayoría de las investigaciones muestran que inducir al parto aumenta el riesgo de una cesárea en un 50 por ciento. Elegir una cesárea porque estás incómoda, porque quieres tener al bebé el fin de semana para que todos puedan ir a verlo, o porque es el cumpleaños de alguien, no son buenas razones para pasar por una cirugía mayor.
2. Evita la anestesia al comenzar el trabajo de parto. Recibir una epidural al poco tiempo de empezar las contracciones podría hacer que éstas detengan su progreso de dilatación y borradura del cuello. Prueba métodos naturales como caminar, mecerte, darte un baño de inmersión, o cambiar de posición, para lidiar con las molestias.
3. Mantente lo más posiblemente activa durante el trabajo de parto. Esto no significa que no puedas hacer pausas para descansar, pero deberías moverte y cambiar de posición para que tu cuerpo y tu bebé puedan trabajar juntos. El movimiento durante el trabajo de parte ayuda a que tu bebé se mueva y baje más rápidamente hacia la pelvis. Hacer movimientos laterales y en círculo con la cadera puede ser realmente beneficioso.
4. Cambia de posición aún si tienes una epidural. Con ella, igual puedes moverte. Mientras que no es seguro salir de la cama, puedes rotar a un lado y a otro. Esto se llama movimiento secundario. Aún los más mínimos movimientos pueden ayudar al bebé a descender.
5. Vacía tu vejiga. La vejiga llena puede impedir que la cabeza descienda. Aún si no sientes ganas de orinar, debes intentarlo al menos una vez por hora. Si tienes una epidural, probablemente te hayan puesto un catéter urinario para que tu vejiga se mantenga vacía.
6. Relájate. Aunque parezca muy difícil hacer esto, inténtalo. Afloja la mandíbula. Se dice que una mandíbula abierta está en directa conexión con una cerviz abierta. Adopta medidas de confort sola o con tu pareja para relajarte durante las contracciones. Puedes usar imágenes, textos, cambios de posición o una bañera.
7. Duerme. Si logras dormitar entre contracción y contracción, y muchas mujeres pueden hacerlo, eso te dará una maravillosa ventaja. Descansar, aún si es por unos pocos minutos, te ayudará a mantener la energía durante el trabajo de parto.
8. Escucha palabras de aliento. Es buena idea tener personas que te acompañen durante tu aventura, para recibir apoyo físico y emocional. Créeles cuando te digan que tu puedes hacerlo. El parto es de alguna manera una cuestión de mente sobre materia. Sí, es ciertamente un desafío, pero tu cuerpo va a reaccionar según tu mente le indique.
9. Contrata una doula. Una doula es una profesional que te brinda absoluto apoyo emocional, físico y educativo. Ella está empapada de toda clase de técnicas para dar a luz naturalmente. Podrá aconsejarte sobre los riesgos y beneficios en diferentes procedimientos durante el trabajo de parto, y ofrecer ideas y medidas para eliminar las molestias. Las doulas también dan apoyo al padre, para que él pueda estar ahí cuando lo necesites.
10. Puja con el impulso natural de tu cuerpo. En vez de hacer fuerza inútilmente hasta que tu cara esté morada, sigue el instinto de pujo de tu cuerpo. En este punto es mejor tener un parto natural que con epidural, ya que es más fácil sentir la necesidad de pujar. Si tienes una epidural, pídele al doctor que reduzca la dosis. A medida que empieces a recuperar la sensibilidad, podrás sentir cómo y cuándo pujar.
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