Cuidado con las Cesáreas Innecesarias

Con frecuencia, las mujeres embarazadas se someten a procedimientos médicos e intervenciones invasivas, incluidos partos inducidos y cesáreas, sin entender del todo los riesgos o sin estar directamente involucradas en las decisiones sobre su atención médica.

Estos son algunos de los hallazgos de una nueva encuesta reciente de 2,400 mujeres que dieron a luz a sus bebés recientemente.

La encuesta que fue llevada a cabo por Childbirth Connection, una organización sin fines de lucro que se enfoca en atención de maternidad, identificó numerosas áreas en que la atención médica a las mujeres embarazadas con frecuencia tiene fallas para seguir las normas establecidas. Muchas preocupaciones se asemejan a las que reportamos con anterioridad en el artículo llamado Qué cosas rechazar cuando está en la dulce espera.

“Nuestra encuesta sugiere que las mujeres embarazadas necesitan tomar un papel más activo para asegurar que recibirán el mejor cuidado posible para ellas y sus bebés”, comentó Maureen Corry, M.P.H.,directora ejecutiva de Childbirth Connection. “Las mujeres necesitan acceso a información en la que puedan confiar acerca de los beneficios y daños de las intervenciones, para educarse y así abogar mejor por ellas mismas”.

Por ejemplo, el 41% de las mujeres encuestadas habían tenido su trabajo de parto inducido, usualmente con un medicamento llamado oxitocina (Pitocina). Las razones dadas para inducir el parto eran que el bebé estaba creciendo demasiado o que la madre había llegado a su fecha probable para el parto. Pero la investigación parece sugerir que ninguna de esas razones por sí misma es suficiente para ameritar la inducción del trabajo de parto. Además, cerca de un cuarto de las mujeres a las que se les indujo el parto dijeron que se habían sentido presionadas por su proveedor de atención médica para someterse a ese procedimiento.

La encuesta también demostró cómo es que una intervención generalmente lleva a otras. Por ejemplo, cerca de tres cuartas partes de las madres primerizas que empezaron su labor de parto fueron inducidas y se les administró analgesia epidural. Y un tercio de esas mujeres acabó teniendo que someterse a una cesárea no planeada. En contraste, solo el 5% de las mujeres que no fueron inducidas médicamente o que no recibieron una epidural terminaron con una cesárea. “Ese aumento de seis veces en el riesgo de tener cirugía muestra la cascada de intervenciones que empiezan cuando se induce el trabajo de parto”, dijo Carol Sakala, Ph.D., la directora de programas de Childbirth Connection.

Otra área de gran preocupación involuraba a las mujeres embarazadas que habían dado a luz un bebé por una cesárea. Casi la mitad de esas mujeres dijeron que les hubiera gustado tratar de dar a luz a su siguiente bebé en un parto vaginal, pero a muchas se les denegó esa posibilidad ya fuera por que su doctor (24%) o el hospital (15%) se negaron a brindarles esa opción. Sin embargo, los lineamientos del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (American College of Obstetricians and Gynecologists) actualmente favorece los partos vaginales luego de una cesárea, (o VBAC, por sus siglas en inglés), y la creciente investigación subraya los riesgos potenciales de tener múltiples partos por cesárea.

La encuesta revela también varias tendencias problemáticas:

Aproximadamente el 40% de las madres no abrazaron a sus bebés desnudos contra su piel muy pronto después de dar a luz, a pesar de que la investigación sugiere que eso fortalece el vínculo afectivo entre la madre y su bebé y de que esta lo amamante.

Si bien es cierto que amamantar ofrece numerosos beneficios para el bebé y su madre, cerca de la mitad de las mujeres que dijeron que querían amamantar a su bebé exclusivamente, recibieron fórmula gratis de regalo. Y seis meses después de dar a luz, menos de un tercio de las mujeres estaban amamantando exclusivamente a sus bebés.

Muchas mujeres reportaron que no se habían atrevido a hacer preguntas porque se sentían preocupadas de que las percibieran como personas difíciles, que hubieran querido atención de maternidad diferente de la que su proveedor de atención médica quería, o que su proveedor parecía estar apurado.

Pocas mujeres usaron medidas simples de bajo riesgo y sin medicamentos para facilitar su labor de parto, como tomar un baño caliente. Las mujeres que habían tomado clases de educación sobre el nacimiento fueron más propensas a tratar esas medidas.

A casi ninguna de las mujeres que tuvieron una episiotomía, una incisión hecha en la piel alrededor de la vagina durante el parto, se les incluyó en la decisión de someterse a ese procedimiento.

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