Edimburgo: Amor a primera vista

Por muchas veces que se haya venido a la capital de Escocia nunca deja de impresionar su perfecta imagen de postal. Ese amor a primera vista se renueva de inmediato al contemplar su insólita escenografía urbana marcada por siete colinas y que incluye un precioso castillo, innumerables torres y una sobria arquitectura de piedra, entre parques y jardines de un intenso color verde.

NEW TOWN: En Edimburgo todos los caminos llevan a Princess Street, su principal calle comercial y su mirador más privilegiado. Desde aquí se domina el Castillo, la Old Town o Ciudad Antigua, varias de sus colinas más emblemáticas y, a lo lejos, el Mar del Norte. A un lado de la calle se agolpan los grandes almacenes. Y al otro, un inmenso jardín y la National Gallery (nationalgalleries.org), una de las mejores pinacotecas de Europa. Se pueden pasar horas explorando Princess Street: subiendo al monumento dedicado a Walter Scott, entrando en la Iglesia de St. John, rebuscando en sus tiendas, pero basta adentrarse en alguna de las calles que la cruzan para descubrir la New Town, diseñada a mediados del siglo XVIII. La primera calle paralela a Princess Street es Rose Street, donde abundan los pubs. Y, más allá, George Street flanqueada por dos magníficas plazas. Aquí hubo muchos bancos e instituciones financieras que hicieron rico a este país, hoy convertidas en tiendas, restaurantes y hoteles de lujo. Las mejores se encuentran en el entorno de St. Andrew Square donde el café restaurante del último piso de Harvey Nichol’s (harveynichols.com) ofrece unas vistas insuperables. Para cumplir la tradición británica de tomar el té de las cinco y sus sándwiches de pepino y de jamón con mostaza, hay que acercarse, mejor el viernes, al hotel The Scottsman Hotel (/scotsmanhotel.co.uk) o al The Dome (thedomeedinburgh.com), toda una institución. LEA EL REPORTAJE DE LA REVISTA HOLA ACA >>>>

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