El IRS Pierde la Cabeza

El presidente Obama, anunció que el jefe de la agencia tributaria del país ha dimitido con motivo del escándalo por la discriminación fiscal contra grupos conservadores.

Obama se dirigió a los ciudadanos desde la Casa Blanca en un intento por atajar las críticas hacia su Administración, inmersa también en otras crisis por el atentado en Bengasi y las acusaciones de espionaje a la agencia de noticias Associated Press.

La Administración Obama ha adoptado tres medidas de manera inmediata para responder al escándalo. El presidente explicó a los ciudadanos que la primera de ellas era la dimisión del jefe del IRS, Steve Miller, “porque lo más importante es recuperar la confianza en la agencia”. Obama ha encargado al secretario del Tesoro, Jack Lew, que implemente también las recomendaciones del Inspector General para “garantizar que este tipo de comportamiento no vuelve a producirse” y ha prometido plena colaboración con el Congreso en sus indagaciones. “Se trata de un problema que tiene solución y a todos nos interesa solucionarlo”, aseguró.

Según una auditoría encargada al Inspector General del Gobierno, el Internal Revenue Service (IRS), encargado de la recaudación de impuestos, varió el nivel de escrutinio al que somete a las organizaciones en función de su orientación política. El IRS identificó a grupos conservadores que llevasen en su título las palabras “Tea Party” o “patriota” y les exigió más documentación y justificaciones para poder acogerse a la exención de impuestos que solicitaban.

Además de la investigación que llevará a cabo el FBI, Obama ha encargado al secretario del Tesoro, Jack Lew, que “haga rendir cuentas a los responsables por sus errores” y se apliquen las recomendaciones de los investigadores “para impedir que esta conducta no se vuelva a repetir”. Sin embargo, numerosas voces han acusado a Obama de haber llegado tarde -el informe fue adelantado el pasado viernes por la prensa- y de emplear términos poco contundentes.

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