El Mito del Déficit de Atención

Millones de niños toman drogas para curarlos del llamado "déficit de atención". Los diagnósticos no tienen ninguna base científica. Ha estas droga irónicamente le llaman la "cocaína" pediatrica y sus consecuencias son muy graves en la vida de los niños. Aquí le explicamos porque.

Le dicen la “cocaína pediátrica” y la consumen millones de niños en edad escolar para tratarlos de una enfermedad que no existe. Conozca los severos riesgos que esto acarrea.

Cada vez es mayor el número de niños y adolescentes diagnosticados con “Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)” en inglés llamada el Atention Deficit Desorder (ADD)   y que son tratados farmacológicamente con Metilfenidato (Ritalin-Rubifen).

Lo que muchos padres ignoran es que no sólo la propia existencia del TDAH es cuestionable sino que además el Metilfenidato es una potente droga controlada en Estados Unidos por la DEA -la agencia antidroga- que la considera la antesala del consumo de otras drogas. Además que causan adicción e incitan a comportamientos suicidas.

El niño no esta quieto, no parece cansarse nunca, no presta atención, no se concentra, se muestra incluso agresivo y sus actos escapan día a día al control de sus mayores. Sus padres se angustian, asisten impotentes a su fracaso escolar, a las palabras amables del profesor señalando que algo no va bien, y acaban en el pediatra y/o en el psiquiatra infantil que les termina confirmando que su hijo padece un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad  y que la medicación es la mejor solución para controlar tanto descontrol al tiempo que se busca apoyo en la psicoterapia.

Esta es una epidemia silenciosa que cada vez atrapa a más niños. Lo cierto es que millones de niños toman drogas. Pero no ilegalmente sino prescriptas. En la actualidad entre 6 y 7 millones de niños son drogados con Retalin. Según la Academia de Pediatras de América más de 3.8 millones de niños en edad escolar la toman. Mayormente varones. Los cuales son diagnosticados con problemas de atención. Aun niños en edad pre-escolar entre 2 y 4 años las toman. Según el siquiatra Peter Breggin aproximadamente el 10 por ciento de los niños en edad escolar toman algún tipo de droga psiquiátrica.

Las “razones” son que la falta de control con los medicamentos, podría producir en los niños otros “trastornos” colaterales como trastorno oposicionista desafiante, trastorno disocial, trastornos emocionales (del estado de ánimo y de ansiedad), patologías de la comunicación, retrasos específicos del desarrollo motor y del lenguaje, trastornos del aprendizaje, tics y síndrome de Tourette.

No es de extrañar, que ante este panorama siniestro, la mayoría de los padres acaben medicando a sus hijos. Lamentablemente los “diagnósticos” son una verdad incompleta y, por tanto, una flagrante mentira. Para empezar, rara vez se les dice a los padres, que hay científicos que ni siquiera consideran el TDAH una enfermedad, que los trastornos neurológicos aducidos son discutibles científicamente y que tampoco está demostrado que justifiquen una medicación como la aplicada.

Rara vez -por no decir nunca- se les informa que no existen estudios sobre los efectos de la medicación a largo plazo. Y rara vez se les dice a los padres, en definitiva, que el Ritalin está considerado como una de las drogas más adictivas que existen.

En términos más simples -según la página web de la Agencia Antidroga Norteamericana (DEA)– “los datos indican que ni animales ni humanos encuentran diferencia entre cocaína, anfetamina o metilfenidato cuando se administran de la misma manera a dosis comparables. Para abreviar, producen efectos que son casi idénticos”. De ahí que los científicos más críticos con los enfoques actuales del TDAH suelan referirse al metilfenidato como cocaína pediátrica.

A los padres se les cuenta hoy que sus hijos pueden entrar dentro del grupo de niños diagnosticados con TDAH o ADD (en Inglés) si durante seis meses o más presentan una serie de problemas de inatención, hiperactividad o impulsividad entre los que están: actividad excesiva e inapropiada, poca atención con trabajo escolar pobre y bajo rendimiento escolar, distracción fácil, dificultad para inhibir impulsos, falta de sociabilidad, baja autoestima y trastornos asociados como ansiedad, depresión y trastorno oposicional desafiante.

¿Cuál es la causa real?

El TDAH es en realidad una “dolencia” sin causa específica conocida. Sigue siendo un síndrome, es decir, un conjunto de síntomas -lo que implica una valoración subjetiva por parte del profesional- al que se ha dado injustificadamente categoría de “enfermedad”. Sólo que la tesis de que detrás de este conjunto de síntomas se encuentra un trastorno neuronal verificable no sólo resulta discutible ante la falta de pruebas científicas irrefutables sino que es prácticamente ignorada a la hora del diagnóstico. La respuesta más común es que el TDAH puede deberse a una combinación de factores psicológicos, biológicos y ambientales sin olvidar, claro está, los factores genéticos; en definitiva, un cajón de sastre que resulta perfecto para justificar el tratamiento farmacológico.

Del metilfenidato suelen contar que es un estimulante que mejora tanto la hiperactividad como la inatención y, por supuesto, que es un fármaco eficaz y seguro en el tratamiento de los niños con TDAH porque sus efectos secundarios suelen ser fácilmente controlables. Sirve, dicen, para disminuir las conductas impulsivas y la inquietud nerviosa, y aumenta la actividad de atención y la memoria mejorando la capacidad del niño para concentrarse en tareas repetitivas que demandan un esfuerzo mental sostenido y no están asociadas a una satisfacción inmediata.

Parte 2:  Lo que se dice del déficit de Atención

Normalmente no se suele decir que las pruebas sobre la evidencia biológica de la enfermedad no son ni mucho menos concluyentes. De ahí que tenga tanto peso la subjetividad en el diagnóstico.

Y el doctor Lawrence Diller -médico de la Universidad de California– diría por su parte: “La razón por la que no se puede obtener cualquier artículo o estudio donde se presenten claras evidencias de una anormalidad física o química asociada con el TDAH es que no los hay”.

El Panel de Expertos de la Consensus Conference sobre el TDHA concluyó en 1998: “No tenemos una prueba independiente válida para el TDAH y no hay ningún dato que indique que el TDAH está motivado por un funcionamiento cerebral defectuoso. En la Universidad del William B. Carey de Pennsylvania los investigadores concluyeron que el ‘tratamiento’ con Ritalin y otras anfetaminas estaba causando atrofia en el cerebro, no que el TDAH es una enfermedad”.

Ante esto, el científico Fred Baughman envió una carta -el 15 de abril de 1998- a la entonces fiscal general de Estados Unidos, Janet Reno, denunciando la situación: “El mayor fraude por lo que respecta al cuidado de salud en la historia americana es la falsedad de la existencia del Déficit de Atención y Desorden de Hiperactividad (ADHD) como una enfermedad real y la drogadicción de millones de niños americanos completamente normales”.

Sin embargo el TDAH es un gran negocio para las farmacéuticas. Se estima que el valor bruto de la producción anual de metilfenidato en 2005 se multiplico al menos por diecisiete en 1990 en Estados Unidos – pasando en ese período de menos de 2 toneladas a más de 30. El metilfenidato es en la actualidad el psicotrópico, bajo fiscalización internacional, con mayor distribución en el circuito legal. Los ingresos derivados del mercado de drogas para el TDAH -incluyendo al metilfenidato y sus competidoras- alcanzan sólo en Estados Unidos, valores superiores a los 3.100 millones de dólares según datos de la consultora IMS Health.

Evidentemente el TDAH es un negocio, para la industria farmacológica, pero esta lejos de ofrecer ninguna solución. En 1998 los Institutos Nacionales de la Salud en Estados Unidos celebraron una conferencia sobre el TDAH y su tratamiento. Su informe concluyó: “No hay información sobre el tratamiento a largo plazo ni sobre su eficacia ni sobre sus efectos adversos”.

El pasado 30 de septiembre del 2006 el Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño expresó en sus conclusiones -por iniciativa de Australia, Finlandia y Dinamarca- su “preocupación” por el hecho de que “el TDAH esté siendo mal diagnosticado y por consiguiente se estén prescribiendo excesivamente drogas psicoestimulantes a pesar de la evidencia creciente de los efectos dañinos de las mismas”.

Y es que si al menos el metalfenidato sirviera para solucionar algo, podría entenderse y hasta justificar tan floreciente negocio, pero no es así. Además existen múltiples indicios sobre sus efectos dañinos. Algunos muy recientes:

-El 7 de julio del 2005 el National Center on Addiction and Substance Abuse emitió un informe según el cual 15 millones de norteamericanos estaban tomando medicamentos analgésicos y drogas psiquiátricas tales como Xana-x, Ritalin y Adderall, abusando de estas drogas más que de la cocaína, la heroína y las metanfetaminas combinadas. Es más, también 2,3 millones de adolescentes lo hacían.

El informe reflejó asimismo que el abuso en la adolescencia de las drogas de prescripción producía 12 veces más probabilidades de consumir heroína, 14 veces más de consumir éxtasis y 21 veces más de consumir cocaína que los adolescentes que no consumen esos medicamentos.

-El 13 de septiembre del 2005 el Drug Effectiveness Review Project de la Oregon State University publicó un estudio cuestionando la efectividad de las drogas utilizadas para el tratamiento del TDAH.

-Y el 29 de septiembre del 2005 -un día antes de la reunión del Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño– la FDA ordenó que en las cajas de los medicamentos utilizados para el tratamiento del TDHA fueran colocadas cajas negras de advertencia después de admitir que los ensayos clínicos las relacionan “con pensamientos y conductas suicidas“. La FDA indicó que las nuevas advertencias son producto de una revisión continuada de todas las drogas utilizadas y su posible asociación con tendencias suicidas.

Además, en el peregrinar por los consultorios en busca de ayuda, a ningún padre se le ha invitado a visitar www.ritalindeath.com, una web que fue creada “en memoria de los niños que han muerto como consecuencia del uso de drogas para tratar el Desorden de Déficit de Atención y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, y las muchas familias que quedaron atrás sufriendo sin encontrar responsables”.

Desde hace años la comunidad científica viene señalando distintos efectos negativos del metilfenidato:

– 1990: Encontraron que el 51% de los niños que tomaban dextroanfetaminas y metilfenidato desarrollaban obsesión y compulsión.

– Descubrieron propensión al llanto en el 10% de los niños que consumían dosis bajas del metilfenidato.

– Rebelan que el 20% de los niños se volvían letárgicos, adormilados, cansados, deprimidos, atontados, sometidos e inactivos.

– Documentaron que el 10% de los niños padecían efectos secundarios severos, marcada alteración de conducta, tristeza, deterioro mental, irritabilidad, retiro, letargo, comportamiento violento, manía y disforia.

– Encontraron que el 25% de los niños bajo el metilfenidato desarrollaban reacciones adversas y comportamiento obsesivo-compulsivo.

– Descubrieron que el metilfenidato causaba deterioro marcado donde el 69% se entristecía y el 62% perdía el interés.

Según Peter R. Breggin, médico psiquiatra de Harvard y Director del Centro Internacional para el Estudio de Psiquiatría y Psicología (ICSPP): “Millones de niños en Norteamérica son diagnosticados con trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad y tratados con psicoestimulantes como el metilfenidato, la dextroanfetamina y la metanfetamina.

Drogas que producen una continua toxicidad en el sistema nervioso central, que empieza con un aumento de energía, hiperatención y sobre focalización en las actividades de la repetición y progresa hacia actividades obsesivo-compulsivas o perseverativas, insomnio, agitación, hipomanías, manías y a veces ataques. Normalmente también resultan en apatía, retiro social, depresión emocional y docilidad.

Los psicoestimulantes también causan abandono físico, incluso rechazo y dependencia. Inhiben el crecimiento y producen diversos trastornos cerebrales, algunos de los cuales pueden volverse irreversibles. Los efectos ‘terapéuticos’ de los estimulantes son una expresión directa de su toxicidad.

La investigación en animales y seres humanos indica que estas drogas suprimen a menudo las conductas espontáneas y sociales promoviendo conductas obsesivo-compulsivas. “Estos adversos efectos de la droga hacen a los psicoestimulantes aparentemente útiles para controlar la conducta de los niños, sobre todo en ambientes altamente estructurados que no atienden sus necesidades genuinas”. Breggin ha declarado ante el Congreso de Estados Unidos sobre los efectos del Ritalin y ha apoyado con su testimonio científico algunas demandas de padres que consideran responsables de la muerte de sus hijos a estos medicamentos.


Urgente necesidad de un replanteamiento

Y si no estamos ante una enfermedad, ¿qué les está ocurriendo entonces a tantos niños y adolescentes?

El TDAH puede esconder la manifestación fisiológica de un síndrome mental temporal por sufrir el niño o el adolescente maltrato físico y/o psicológico, falta de afecto, trato injusto de sus padres o educadores, vejaciones, amenazas, etc., además de estar sometidos a una ingesta excesiva de cafeína, azúcar y gas -habitual en las bebidas modernas-, aditivos tóxicos presentes en los alimentos -especialmente el glutamato monosódico- y productos de higiene -causan alergias y numerosas disfunciones fisiológicas-, malnutrición o consumo de carbohidratos refinados y lácteos, entre otras causas.

Juan Pundink, psicoanalista, presidente de la Escuela Española de Psicoterapia y Psicoanálisis, dice lo siguiente: “Los niños pequeños no pueden ser silenciados y paralizados, sino a costa de su desarrollo físico, emocional e intelectual. Aquellos que no estén dispuestos a permitir que los niños desarrollen sus necesidades naturales deberían renunciar a engendrarlos, a criarlos y a ser sus docentes o cuidadores. Las drogas psicotrópicas se han convertido en un intento de solucionar problemas de disciplina en colegios, de amordazar a los niños en el hogar y de sustituir la consulta al psicólogo y al psicoanalista que los seguros médicos no cubren”.

Ante las proporciones de epidemia que está alcanzando ya el diagnóstico del TDAH es necesario aplicar una perspectiva cultural que explique su reciente expansión. La inmadurez de los niños es un hecho biológico pero la forma en que esta inmadurez es entendida y convertida en ‘significativa’ es un hecho cultural.

En la cultura occidental moderna, muchos factores afectan a la salud mental de los niños y sus familias de manera negativa. Éstos incluyen la pérdida del apoyo familiar, la culpabilidad de la madre, la presión en las escuelas, una ruptura en la autoridad moral de los adultos, los padres y la contradicción sobre la disciplina, la ocupada e hiperactiva vida familiar y un sistema de valor económico que acentúa la individualidad, la competitividad y la independencia.

El ya citado doctor Breggin, en su libro Talking Back to Ritalin, asevera también que la mayoría de las causas por las que se etiqueta errónea y masivamente a millones de niños con el “síndrome” del Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) son falsas. Según Breggin, las pseudo causas utilizadas para drogar a niños son en su mayoría expresiones normales de niños normales aburridos, frustrados, asustados, enojados, traumatizados, indisciplinados o solitarios. Agregando que en algunos casos se trata de estudiantes atrasados o muy adelantados en las clases o con la necesidad de una atención especial, no de drogas.

“Uno de los más graves riesgos es que los psicoestimulantes -escribe Breggin- tendrán un efecto intencionado en el niño que suprimirá la conducta autónoma, espontánea, social y juguetona, provocando complacencia, docilidad, una sobrefocalización obsesiva y una conducta repetitiva. El uso extendido de estimulantes habilita a los adultos a dominar y controlar a los niños sin mejorar su propia condición de padre o profesor y sin mejorar la estructura de la familia, de la sociedad y de los sistemas educativos. Sería mejor satisfacer las necesidades genuinas de los niños para conseguir una atención más eficaz, ilustrada y afectuosa en la casa, escuela o comunidad”, afirma.

Todo ello sin olvidar que el abuso del metilfenidato puede llevar a un contacto muy peligroso con el mundo de la droga. “Los adolescentes están dando y están vendiendo su medicación de metilfenidato a los amigos y compañeros de clase que frecuentemente aplastan las tabletas y absorben el polvo como la cocaína -puede leerse en la web de la DEA.

Según la National Alliance against Mandated Mental Health Screening & Psychiatric Drugging of Children, muchos psiquiatras están diagnosticando erróneamente a niños con TDAH al no tener en cuenta síntomas que a menudo pueden ser identificados. Estas son algunas de las patologías que pueden presentar síntomas similares:

-Hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en sangre). Puede provenir de desórdenes tiroideos, hepáticos, pancreáticos, anormalidades de las glándulas suprarrenales e, incluso, de una dieta insuficiente.

– Entre el 15 y el 20% de las personas tienen algún tipo de alergia.

-Problemas de aprendizaje. Si el lugar primario de problemas de conducta está en la escuela, distintos problemas en el aprendizaje pueden ser la causa de la conducta aparentemente patológica.

-Hiper o hipotiroidismo. Este desequilibrio puede afectar a todas las funciones del cuerpo.

– Si un niño no puede ver u oír adecuadamente, la escuela y vida cotidiana son casi imposibles pudiendo provocarle síntomas similares a los del TDAH.

– Los niños con excesivo nivel de plomo padecen coeficientes intelectuales reducidos, déficit de atención y una actuación escolar pobre. El plomo es el principal culpable de la hiperactividad causada por toxinas.

– Algunos problemas espinales pueden causar síntomas similares a los del TDAH porque si la médula no se conecta correctamente al cerebro los nervios pueden enviar señales erróneas.

– Pesticidas, herbicidas, desinfectantes, aditivos, etc., pueden afectar las conductas de los niños y ocasionarles hiperactividad, déficit de atención, irritabilidad y problemas de aprendizaje.

-Envenenamiento por monóxido de carbono. Miles de niños se contaminan cada año por este gas usado en calentadores, chimeneas y secadores.

-Desórdenes metabólicos. Reducen el suministro de glucosa al cerebro y pueden causar síntomas como los del TDAH.

– Algunas formas benignas de desórdenes genéticos pueden pasar inadvertidas en los niños y provocar algunos de los síntomas del TDAH. Muchas enfermedades genéticas afectan el funcionamiento del cerebro a través de una variedad de caminos.

-Los desórdenes de sueño. U otros problemas que causan fatiga e irritabilidad durante el día.

– Los niños que tienen amalgamas de mercurio en la boca corren un alto riesgo de tener niveles altos de mercurio.

-Déficit de hierro porque este es un componente esencial de la hemoglobina, el pigmento de transporte del oxígeno en la sangre.

– La falta de vitaminas del grupo B -especialmente la B6- puede estar en el origen del problema.

– El exceso de algunas vitaminas puede causar los mismos síntomas del TDAH.

-El síndrome de Tourette. Se trata de una condición rara pero disociadora. Involucra tics múltiples, tics normalmente faciales que consisten en hacer muecas y pestañear repetidamente.

-El Trastorno de la Integración Sensorial. Impide el procesamiento normal de la información recibida a través de los sentidos causando problemas de aprendizaje, desarrollo y conducta.

-La diabetes temprana. Los síntomas incluyen agresión, depresión y ansiedad. Si se tiene una historia familiar de diabetes verificar esto es imperativo.

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– Los trastornos cardíacos pueden reducir el suministro de sangre, oxígeno y nutrientes al cerebro.

-Desorden Bipolar. Los expertos declaran que un 85% de los niños con Desorden Bipolar manifiestan síntomas muy parecidos. Algunos de los síntomas son distracción, hiperactividad, impulsividad, inquietud, humor deprimido, baja autoestima y muchos más. El Desorden Bipolar debe descartarse antes de que el TDAH sea considerado porque se tratan con medicaciones diferentes.

-Infecciones virales o bacterianas. Determinados tipos de infecciones provocan algunos síntomas parecidos a los del TDAH.

-Desnutrición o una dieta inadecuada. Una dieta apropiada es necesaria para el crecimiento de los niños.

-Algunos desórdenes como las anemias reducen oxígeno al cerebro lo que causa perturbaciones que pueden provocar síntomas similares a los del TDAH.

-Olfatear materiales -intencionada o involuntariamente- como cola u otros productos de limpieza del hogar.

-Drogas. De prescripción e ilegales pueden causar atrofia del cerebro llevando a una perturbación del conocimiento y la conducta. Si su niño toma rutinariamente medicaciones de prescripción para el asma, fiebre del heno, alergias, dolores de cabeza o cualquier otra condición considere la posibilidad de que las drogas estén contribuyendo a los problemas de conducta.

– Algunos niños hiperactivos no realizan suficiente ejercicio activo para mantenerse saludables mental y físicamente. El ejercicio puede hacer a las personas más felices, menos ansiosas, menos hiperactivas y menos deprimidas.

-Niños superdotados. Los niños superdotados despliegan a menudo síntomas de TDAH porque la mayoría del tiempo se aburren con lo que otros niños de su edad está haciendo.

– Niños que están experimentando muy a menudo problemas emocionales despliegan síntomas de TDAH. Por ejemplo, niños que constantemente son sujetos de burlas en la escuela pueden mostrar síntomas similares.

-Niños rebeldes. Algunos niños etiquetados como hiperactivos son simplemente niños indisciplinados. Los niños necesitan disciplina y reglas pero no abusos y que existan consecuencias cuando se rompen.

-Falta de capacidad para la comunicación. Un niño puede tener ataques de rabia cuando no entiende un problema y es incapaz de expresar cómo se siente.

-Infestación de Cándidas. Causa hiperactividad en los niños.

-Mala metabolización de los hidratos de carbono y los lácteos. Pueden causar problemas que también tienen los mismos síntomas de TDAH.

Juan Manuel Ceballos -psicoterapeuta Gestalt mexicano especializado en niños y adolescentes- escribió algunas ideas para ayudar a los niños con el síndrome:

Cuidar el régimen alimentición

1. Disminuir la cantidad de azúcares y carbohidratos en la dieta a fin de disminuir la formación de serotonina, químico cerebral causante de irritabilidad, inatención e intranquilidad durante el día.

2. Evitar el uso de saborizantes y preservadores artificiales ya que pueden causar alergia y, por consecuencia, hiperactividad.

Promover nuevas actividades:

1. Definir y aplicar límites concisos y claros (reglas y consecuencias lógicas de romper el límite). Aplicarlos con congruencia, firmeza y afecto.

2. Limitar el uso de la televisión y videojuegos ya que promueven la irritabilidad y acortan los periodos de atención. Adicionalmente evitan el movimiento y el desarrollo social del niño.

3. Promover disciplinas deportivas tales como ballet o artes marciales para buscar coordinación, autocontrol y concentrar la atención.

4. Canalizar la energía creativa buscando actividades artísticas tales como pintura, música, modelado en plastilina o arcilla, teatro, etc.

Entrenamiento

1. Ayudarlo a formar rutinas que lo auxilien en el desarrollo de sus actividades. Formación de buenos hábitos.

2. Enseñarle técnicas de relajación y concentración así como Yoga y Meditación.

3. Ayudarlo a adquirir maestría en actividades cotidianas.

4. Apoyarlo para que desarrolle actividades sociales.

5. Enseñarle a resolver problemas (analizarlos, buscar soluciones y llevarlas a cabo).

6. Permitirle y enseñarle a elegir.

Mejorar la autoestima del niño

1. La autoestima se mejora con respeto, cariño, aceptación y apoyo.

2. Conocer más a su hijo, acercarse y fomentar una buena relación.

3. Buscar el canal adecuado para acercarse y captar su atención (táctil, auditivo, visual, etc.).

4. Aceptar las limitaciones del niño y no forzarlo.

5. Documentarse, obtener información amplia y suficiente sobre el síndrome y su tratamiento.

6. Orientar a los profesores sobre el trato hacia su hijo. En caso necesario considerar otras escuelas donde se le respete y apoye.

7. Inscribirlo en un proceso de psicoterapia humanista.

8. Considerar la Terapia Familiar

9. No etiquetarlo negativamente

10. Tener mucha paciencia.

11. Proporcionar al niño mucha atención y afecto.

10 Responses to "El Mito del Déficit de Atención"

  1. Samantha Salazar  03/18/2014 at 2:27 pm

    Exelente articulo. Los felicito. Ojala que se propague y los padres de familia lo lean porque muchos estan confundidos por el mercadeo de los profesores increscrupulosos que “diagnostican” a sus alumnos con ADD. Des cuando los profesores son medicos?
    Creo que es hora de que los profesores se dediquen a enseñar y los medicos se encanrguen de alcararle las dudas impuestas por la industria farmaceutica

  2. Sofia  03/18/2014 at 1:45 pm

    La industria farmaceutica aprevachando la falta de regulacion del gobierno puede marketear sus drogas a los colegios y padres de familia coludidos con medicos inescrupulosos que recetan drogas que afectan la salud de los niños. Increible. Todo por la plata.

  3. Samantha Salazar  03/14/2014 at 9:00 am

    Exelente articulo. Por fin una version real d elos hechos. Cuando yo estaba en ecolegio jamas se hablo de este “desorden”. Los profesores si un alumno no se concentraba tenia que trabajar para que se concentre y parenda. Ahora los profesores queiren drogar a los chicos…es un crimen

  4. fsoria1970  03/13/2014 at 9:51 am

    Nunca habia leido un articulo asi de claro e informativo. Siempre tenia mis dudas pero ahora estos muy seguro de lo que la industria farmaceutica en este pais coludida con profesores y colegio irresponsable drogan a los chicos. Es algo criminal!!

  5. magde  02/24/2011 at 1:37 pm

    estoy haciendo mi tesis de maestria sobre el consumo de metilfenidato,me parece muy bueno el articulo ,pues el consumo aumenta cada dia y lospadre tiene mucha culpa,a los problemas de educación le cambian el nombre

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  7. irma  02/15/2011 at 11:22 pm

    holabuen dia mi nombre es Irma soy de México y tengo un adolecente de 14 años y esta en tratamiento psicologico por tener DA e imperatividad el cual se los descubrieron en 2 de primaria desde los 7 años, ahora se le ha dado con mas ganas tal ves por el desarroyo, pero tiene muchos problemas en la escuela con los maestros ya que el se encuentra cursando el 3ro. de secundaria y es ahi donde tenemos el problema los maestros no lo entienden lo presionan de mas , quisiera me ayudaran para poder hablar con sus maestros y poder hacerles entender que no solo mi hijo tiene ese problema sino que muchos mas y que tienen que ser pasientes con ellos y darles atencion personalizada

    • Nadia Lozada  07/05/2012 at 11:55 am

      Buenos dias Irma, yo te recomiedo que dejes de darle medicamentos a tu hijo, mas bien trata con Neurifeedback es un metodo muy bueno para mejorar la concentracion y el aprendizaje.

  8. LAURA AUMENDI  02/05/2011 at 11:18 am

    hola buen dia mi nombre es laura soy de argentina buenos aires. yo tengo un hijo de 8 años y le diagnosticaron deficit de atencion e hiperactividad .
    hace 2 años esta en tratamiento psicopedagogico , avanzo un poco pero el neurologole realizo un electroencefalograma ,despierto y dormido . lo medico con gabimex plus 1 comprimido despues del desayuno.
    que me recomendarian , le doy la medicacion o hago otros estudios
    espero supronta respuesta muchas gracias

  9. Victor Orozco  01/30/2011 at 12:50 pm

    Excelente articulo, es uno de los mejores articulos que he leido en cuanto al metilfenidato, trabajo en una farmacia y la verdad me parece alarmante la cantidad de padres que llegan a diario por el metilfenidato para “Drogar” a sus hijos, yo fui uno de esos padres, afortunadamente fui a lo que es NEUROFEEDBACK y ahi me orientaron con respecto al uso del metilfenidato y por que deben de dejar de uasarlo las personas, pero nunca habia visto una pagina que hablara de esta manera y que explicara cuales pueden ser algunas de las causas de este “trastorno”

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