El Safari de Don Juan

Por: Eduardo Carrasco. El mensaje  que el Rey de España,  Juan Carlos I de Borbón,  difundió en las pasadas navidades fue contundente en cuanto a su contenido. Apelaba a la responsabilidad de las instituciones públicas y a los cargos oficiales para salvar la situación de la crisis española. Señaló, en ese momento el soberano,  al  desempleo juvenil como uno de los mayores problemas.   Pero dicha  responsabilidad no impidio  que el monarca   mantenga su costosos pasatiempos inalterables.  La caza, por ejemplo, es una pasión de Don Juan  y ni la crisis económica de su pueblo,  ni la responsabilidad de las instituciones públicas,  que le atañen a él directamente, se ponen en su camino cuando se embarca en un  costoso safari de caza mayor.

El Rey se ha permitido estos caprichos, en parte,  por la tolerancia de la prensa de su país y porque siempre se realizan de manera casi furtiva.  Pero, de vez en cuando,  algo sale mal y el soberano se ve en la obligación de dar explicaciones. Como ocurrió  recientemente cuando su Exelencia sufrió una fricción a la cadera, durante un safari en Botsuana  y  fue preciso internarlo dejando al descubierto  su  onerosa aventura  deportiva.

Antes de abandonar la clínica el Rey,  demacrado, sin mirar a las camaras, caminando lento apoyado en sus muletas,  improvisó una conferencia de prensa, y, en un acto sin precedentes,  pidió disculpas y prometió no volver  a hacer un safari de caza mayor en  Botsuana,  a expensas de las sacrificadas arcas fiscales de los españoles.  El Rey habló  en un tono grave,  melancólico, embargado todavía por la culpa de haber sido descubierto con las manos en la masa.

El disgusto del monarca era evidente pero seguramente pasajero.  No es la primera vez que protagoniza un escandalo.  No hace mucho los diarios El País y El Mundo destacaron en portada la implicación directa de Don Juan Carlos y su hija,  Doña Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia,  en el llamado “caso Nóos”,  por el cuál su yerno Iñaki Urdangarín está imputado.  Se han descubierto varios correos electrónicos de Urdangarín a su socio Diego Torres,  en los cuáles el rey autorizaría su colaboración para determinados proyectos con los que ganarían 100 millones de euros. La Casa Real, por cierto, ni ha confirmado ni desmentido nada.

Sin embargo  el Rey Juan Carlos,  es un hombre arrogante y  de caracter impulsivo.  Intolerante  con aquellos que cuestionan su autoridad o la gestión de sus colaboradores.  En el Plenario de la Cumbre Iberoamericana, espetó  al presidente  Hugo Chávez, “¿por qué no te callas?”, ante las descalificaciones vertidas por éste contra el ex presidente José María Aznar.

Pero el safari de Don Juan parece haber colmado  la paciencia de los españoles. La abdicación del rey ya ha sido introducida en la agenda informativa española. El secretario general del PSOE madrileño, Tomás Gómez  ya ha apuntado esta posibilidad y las columnas de opinión de los grandes diarios también. La discusión ha cogido fuerza después de la última noticia descubierta por los medios de comunicación.

 

 

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