Hispanos son Blanco Fácil

latinosBuscando plata fácil,  Derrick Gooden y Keith Dixon cometieron una serie de robos durante un período de dos años, mayormente a hispanos que parecían tener abundante efectivo consigo.

En marzo del 2006 los asaltantes pasaron a ser asesinos, cuando mataron de un tiro un trabajador de la construcción mexicano, Sejio Pineda, en la playa de estacionamiento del edificio donde vivía. Ambos se declararon culpables este año de robo y asesinato en relación con Pineda, y también admitieron otros seis asaltos, casi todos a hispanos.

La policía de todo el país dice que en los últimos años se ha notado un aumento en los asaltos a hispanos. Acota que son blancos atractivos porque con frecuencia llevan dinero en efectivo consigo, no denuncian los robos y son reacios a prestar testimonio, tanto las víctimas como los testigos.

El procurador del distrito de Fulton Paul Howard, quien llevó adelante el caso de Gooden y Dixon, dijo que los dos probablemente son responsables de decenas de robos, además de los que admitieron.

“Hemos percibido un incremento, sobre todo en los últimos diez años”, declaró Howard, quien trabaja como fiscal en Atlanta desde 1975, cuando había muchos menos hispanos en la región.

Un informe difundido en septiembre por la Oficina de Estadísticas Judiciales (Bureau of Justice Statistics) indica que en el 2008 los hispanos fueron víctimas de robos en un porcentaje mayos que el resto de la población, continuando una tendencia de años. Por cada 1.000 hispanos mayores de 12 años, 3,4 fueron blanco de robos. Mientras que entre el resto de la población solo dos de cada mil fueron asaltados.

El Departamento de Justicia dice que el 21% de las víctimas de robos fueron hispanas en el 2008. Según el censo, los hispanos representan el 15% de la población. En el 2003, cuando eran el 14% de la población, fueron víctimas del 16% de los robos.

Las autoridades sospechan que las cifras no reflejan cabalmente la realidad ya que los hispanos a menudo no denuncian los robos.

En particular los indocumentados, pues una denuncia puede representar el inicio de un proceso de deportación. Hugo Arnoldo, guatemalteco de 30 años empleado de un restaurante, dice que no sabe qué haría si es asaltado.

“Si solo toman mi dinero y se van, probablemente no llamaría a la policía”, afirmó. “Pero si se llevan mi auto o me roban la casa, tal vez corra el riesgo y la llame”.

Arnoldo, quien vive en un suburbio de Atlanta, dice que tiene un amigo al que hace poco le robaron y que no hizo la denuncia por temor a ser deportado.

“Es un problema serio. No sé qué podemos hacer. Si uno no tiene papeles, le va a dar miedo llamar a la policía”, manifestó.

Si bien los asaltantes muestran predilección por las personas que parecen hispanas, la policía dice que no son delitos de trasfondo racial, sino que hay varios factores que los explican.

Para empezar, la población en general tiende a usar más tarjetas de crédito y lleva poco efectivo encima, mientras que los hispanos llevan más dinero encima. Muchos están en el país sin documentos y no pueden abrir cuentas bancarias. Y no faltan quienes desconfían de los bancos.

Los días de pago, los asaltantes a menudo observan sitios donde la gente va a cobrar sus cheques o a girar dinero a sus países. No les cuesta mucho encontrar víctimas. También se plantan frente a bares y restaurantes frecuentados por hispanos o en playas de estacionamiento de edificios donde viven muchos de ellos.

Generalmente se llevan poco dinero, algunos cientos de dólares, según William Petty, del departamento de policía de Austin, Texas.

Los asaltantes dicen que, de todos modos, los beneficios bien valen los escasos riesgos.

“Piensan que las víctimas no denunciarán el robo y que las autoridades no lo investigarán a fondo”, expresó Petty.

La novia de Gooden declaró que éste fue a un edificio de Sandy Springs con la intención de robarle “a algún mexicano”, porque pensaba que siempre llevaban dinero encima. Gooden fue condenado a cadena perpetua más cinco años y Dixon a cadena perpetua más diez.

La policía y los fiscales con frecuencia no pueden avanzar en un caso porque no hay cooperación de parte de la comunidad hispana.

“Ha habido casos en los que detenemos a personas que nos confiesan que robaron a hispanos porque saben que, al no tener documentos, difícilmente hagan una denuncia”, expresó Blanca Kling, enlace de la policía del condado de Montgomery, Maryland, con la comunidad hispana.

Las autoridades han intentado reforzar los lazos con esta comunidad, pero no siempre con éxito.

En Atlanta se organizó una publicitada asamblea vecinal en una iglesia hispana con el fin de exhortar a la comunidad a denunciar los robos y no asistió una sola persona. Un pastor del lugar dijo que los hispanos temían que se llevase a cabo una redada del servicio de inmigración.

Incluso muchas personas con papeles pueden sentirse inhibidas de hacer denuncias por la desconfianza que tienen hacia las autoridades de sus países de origen.

“La gente de México y Centroamérica no confía en la policía”, manifestó Mary Odem, profesora de la Emory University que estudia la inmigración latinoamericana.

Por KATE BRUMBACK / Associated Press

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