Incidentes Raciales en Grupos Estudiantiles son Cada vez más Comunes

"Por qué está ocurriendo esto a un nivel tan amplio en todo el país", Nolan L. Cabrera profesor de la U. de Arizona

Protesta en  la fraternidad Sigma Alpha Epsilon de Oklahoma

Protesta en la fraternidad Sigma Alpha Epsilon de Oklahoma

Parece un mal de nunca acabar. Diversas universidades de Estados Unidos están tomando medidas drásticas con las fraternidades estudiantiles, luego que su reputación se viera manchada por incidentes raciales. A pesar de medidas rápidas y duras de algunas escuelas —y en algunos casos humillación pública— siguen ocurriendo casos como el reciente coro racista de miembros del capítulo de Oklahoma de la fraternidad Sigma Alpha Epsilon.

En años recientes, otras numerosas fraternidades han sido suspendidas y alumnos expulsados de escuelas por fiestas o comportamientos racistas, como exhibir nudos corredizos o gritar obscenidades raciales.

“Con demasiada frecuencia se dice que son sólo algunos elementos negativos que hay que sacar”, dijo Nolan L. Cabrera, profesor del Centro de Estudios de Educación Superior en la Universidad de Arizona. “Pero lo que hay que preguntarse es por qué está ocurriendo esto a un nivel tan amplio en todo el país”.

Muchos incidentes salen a la luz después que los alumnos colocan fotos o videos en internet, lo que atrae la atención del público; otros casos son denunciados por testigos o informantes.

De cualquier manera, “es difícil ignorar en muchos recintos una tendencia de comportamientos muy ofensivos y repugnantes y quizás falta de sentido común en el otro extremo”, afirmó Kevin Kruger, presidente de la organización profesional Administradores de Asuntos Estudiantiles en la Educación Superior (NASPA).

Por ejemplo, Sigma Alpha Epsilon suspendió todas las actividades en la Universidad Clemson en Carolina del Sur en diciembre después que alumnos blancos se disfrazaron de pandilleros en una fiesta. Ese mismo mes, la fraternidad Phi Delta Theta interrumpió las actividades de su capítulo en la Universidad de Pennsylvania por emitir una tarjeta de felicitación en que se veía a miembros posando con lo que llamaron una muñeca sexual de Beyonce.

Las fraternidades femeninas también han tenido problemas similares. En 2014, Chi Omega cerró su capítulo en Penn State debido a una foto que apareció en internet que mostraba a miembros con sombreros mexicanos y bigotes postizos que sostenían carteles ofensivos, como uno que decía: “Corto el césped a cambio de marihuana y cerveza”. Dos fraternidades femeninas de la Universidad de Alabama fueron acusadas de rechazar a mujeres negras, lo que llevó a la casa de estudios a anunciar en el otoño de 2013 que más de 20 mujeres de minorías habían recibido ofertas de integrar organizaciones estudiantiles que históricamente sólo aceptaban blancos.

Las fraternidades, tanto las que históricamente han sido integradas sólo por blancos y aquellas de minorías, han sido algo muy común en la vida universitaria. Los defensores del sistema dicen que las labores caritativas, sociales y profesionales benefician a los miembros.

Más allá del racismo, en años recientes las fraternidades han tenido que enfrentar problemas como la agresión sexual, borracheras y actividades ofensivas a miembros de los grupos. “Creo que muchas fraternidades tienen una cultura que las predispone al conflicto y a la intolerancia, ya sea contra las mujeres o las minorías”, dijo Nella Van Dyke, profesora de la Universidad de California en Merced.

Las fraternidades tienen unos 372.000 miembros entre los 7,7 millones de estudiantes universitarios de licenciatura, según la Conferencia de Fraternidades de América del Norte. Tienen una gran influencia en sus recintos universitarios, consiguen muchos fondos para sus instituciones y entre sus miembros hay legisladores, gobernadores y presidentes. Un total de 19 presidentes han integrado fraternidades, dijo la Conferencia.

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