John F. Kennedy de Vuelta a la Semilla

Al margen de sus contradicciones lo que si es cierto es que quiso ser un presidente independiente

¿Qué habría podido lograr John F. Kennedy de no haber sido asesinado a los 46 años aquel 22 de noviembre de 1963, cuando apenas llevaba 1.000 días en la Casa Blanca?. Difícil pregunta. Lo cierto es que al margen de sus contradicciones lo que si es cierto es que quiso ser un presidente independiente, lo cual era casi imposible en la América de la posguerra mundial. Donde los intereses de las corporaciones, el complejo industrial militar y la industria financiera, influyen en las decisiones del gobierno y el poder legislativo. JFK, quiso frenar la guerra de Vietnam. Comprender y ayudar a resolver los conflictos raciales y sociales de su época. Desmantelar la CIA. Controlar a Fidel Castro y Mantener el difícil balance de poderes con la Unión Soviética.

Menuda agenda para un joven presidente cuya vida política quedo truncada, cuando el mundo libre observaba expectante lo que traería el futuro con un lider como Kennedy. América Latina en especial vio en él a un político serio, preocupado por la realidad latinoamericana, que viajo al continente y le dio la mano a los que creyeron en él. Creo la expectativa (la ilusión) de un gobernante liberal, que se enfrento jutno a su hermano a los sectores mas conservadores de EE.UU. y enfrente a la burocracia mas desleal que habia en Washintong, Edgar G. Hoover del FBI entre ellos. Un joven de familia inmigrante que apostó por la democracia, se preocupó por los derechos civiles, hizo una reforma migratoria que permitió a los africanos, los asiáticos y los latinoamericanos que puedan vivir, estudiar y trabajar en EE.UU. Asi fue como llego el padre de Barak Obama a América. Kennedy aposto por la democracia, la ciencia, la educación, el arte y el deporte, pero claro ¿habría cuajado su visión de Estados Unidos?

En el centenario de su nacimiento, que se cumple mañana, EE.UU. reflexiona sobre éstas y otras preguntas mientras conmemora la efeméride con exposiciones y conciertos. Así, la biblioteca presidencial de Kennedy en Boston muestra una colección de objetos personales y por todo el país hay partidos de fútbol en su memoria. Las imágenes del clan “Camelot”, como se conoció a su familia, vuelven ahora a resurgir. Y no es para menos:es el político más fotografiado y filmado de la historia.

John F. Kennedy -joven, heroico, carismático- encarnó la promesa desbordante de posibilidades que era el Estados Unidos del siglo XX, hasta que varios balazos terminaron con su vida. A un siglo de su nacimiento, el 29 de mayo de 1917, el hombre más joven elegido presidente estadounidense sigue siendo un ícono político y el país celebra su legado. Fue en su discurso de inauguración de 1961, uno de los más famosos en la historia presidencial, cuando lanzó un conmovedor desafío a las nuevas generaciones. “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu país”, dijo en una fría mañana de enero.

Hoy, el mito de JFK sigue más vivo que nunca en EE.UU., donde muchos compatriotas le veneran como un símbolo de las esperanzas y aspiraciones de su país, especialmente en estas épocas de divisiones profundas a partir de la era Trump y cuando la brecha social se agranda, ahogando el “sueño americano” que Kennedy encarnó como nadie.

El trigésimo quinto presidente de Estados Unidos nació en una casa relativamente modesta en Brookline, a las afueras de Boston (Massachusetts). Pese a una frágil salud, el único mandatario católico que ha ocupado la Casa Blanca no defraudó a sus padres de origen irlandés. Ávido lector, reconocido donjuán y amante del deporte, Kennedy viajó por Europa, donde su padre fue embajador de EE.UU. en Londres; se graduó en Humanidades con honores en la Universidad de Harvard; y combatió en la II Guerra Mundial, de donde volvió como un héroe.

Tras ejercer de congresista y senador en el Capitolio de Washington, el joven John alcanzó el cenit de su carrera política el 8 de noviembre de 1960, cuando se impuso como candidato demócrata al republicano Richard Nixon en unas reñidas elecciones presidenciales.

Lidió con el fracasado intento de invasión de la cubana Bahía de Cochinos para derrocar a Fidel Castro (1961), la Crisis de los Misiles de Cuba (1962), que colocó al planeta al borde de una guerra nuclear entre EE.UU. y la Unión Soviética, y el impulso de la carrera por la exploración del espacio exterior, entre otros desafíos.

Bien es sabido que lidió con el fracasado intento de invasión de la cubana Bahía de Cochinos para derrocar a Fidel Castro (1961), la Crisis de los Misiles de Cuba (1962), que colocó al planeta al borde de una guerra nuclear entre EE.UU. y la Unión Soviética, y el impulso de la carrera por la exploración del espacio exterior, entre otros desafíos.

Con motivo ahora de su centenario, la imagen joven y optimista de Kennedy renace en el recuerdo de los estadounidenses merced a la celebración de actos conmemorativos en todo el país. Desde 1947, todos los años menos dos, un miembro del clan Kennedy estuvo en algún cargo electivo. Son la quintaesencia de la dinastía estadounidense; lo más cercano que el país tiene a la realeza.

La primera dama, Jackie Kennedy Bouvier,se convirtió en un fenómeno global. A sus legendarias reuniones sociales en la Casa Blanca asistían legisladores de todo el espectro político. “Había una especie de aura alrededor de la Casa Blanca de los Kennedy”, recordó el senador John McCain, candidato republicano a la presidencia de 2008 que fue piloto de la Marina durante el mandato de JFK. “Fue un tiempo mágico”, dijo con inocultable nostalgia

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