La Importancia de la Lactancia Materna

Los expertos recomiendan que hay que alimentar a los lactantes exclusivamente con leche materna durante los seis primeros meses de vida. Es el alimento idóneo para el crecimiento y el desarrollo sano del bebé; además, forma parte del proceso reproductivo, y tiene importantes repercusiones para la salud de las madres.

La lactancia materna es una de las formas más eficaces de asegurar la salud y la supervivencia de los niños. Combinada con la alimentación complementaria, la lactancia materna óptima previene la malnutrición y puede salvar la vida a cerca de un millón de niños.

Si se empezase a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dándole solo leche materna durante los primeros seis meses de vida hasta los dos años, cada año se salvarían unas 220 000 vidas infantiles.

¿Hasta qué edad es adecuado alimentar al bebé sólo con leche materna?

Para que el crecimiento, el desarrollo y la salud sean óptimos, hay que alimentar a los lactantes exclusivamente con leche materna durante los seis primeros meses de vida. Por «lactancia materna exclusiva» se entiende no proporcionar al lactante ningún alimento ni bebida (ni siquiera agua) que no sea la leche materna. Se puede, no obstante, darle gotas o jarabes (vitaminas, minerales y medicamentos). La leche materna es el alimento idóneo para el crecimiento y el desarrollo sano del bebé; además, la lactancia materna forma parte del proceso reproductivo, y tiene importantes repercusiones para la salud de las madres.

La OMS recomienda que a los seis meses (180 días) se empiece a dar a los lactantes alimentos complementarios, además de leche materna: 2-3 veces al día entre los 6 y 8 meses de edad, y 3 veces al día más un refrigerio nutritivo de los 9 a los 11 meses. Entre los 12 y los 24 meses, deben dárseles tres comidas y pueden ofrecérsele otros dos refrigerios nutritivos, si lo desean. Los alimentos deben ser adecuados, es decir, que proporcionen suficiente energía, proteínas y micronutrientes para cubrir las necesidades nutricionales del niño en crecimiento. Los alimentos deben prepararse y administrarse de forma higiénica para evitar al máximo el riesgo de contaminación. Alimentar a un niño pequeño requiere una atención activa y estimulación para animarlo a comer.

La transición desde la lactancia materna exclusiva hasta el consumo de los alimentos de la familia es un periodo delicado. Es la época en la que muchos niños pequeños comienzan a padecer problemas de nutrición, lo que contribuye sobremanera a la elevada prevalencia de la malnutrición entre los niños menores de cinco años en todo el mundo. Es fundamental, pues, que los niños pequeños reciban alimentos complementarios apropiados, suficientes y seguros para que el paso de la lactancia a la alimentación familiar se produzca sin problemas.

Los niños alimentados con leche de fórmula sufren más infecciones que los que toman lactancia materna.

Un estudio se ha realizado con una muestra de 1.500 niños comparando los que han tomado pecho con los que han tomado leche artificial y se ha observado que estos niños, en general, enferman más, se visitan más en los centros de salud y en urgencias y toman más medicamentos.

A nivel nutricional tienen también más problemas digestivos ya que están tomando una leche que realmente no es la de su misma especie.

¿Cómo se explica esto?

Los bebés nacen con el sistema inmunológico inmaduro. Esto quiere decir que tiene ciertas carencias defensivas. La naturaleza tiene un recurso excelente para paliar este déficit, que no es otro que nutrir a la leche de la madre de células inmunológicas.

La leche artificial no aporta estas defensas (la lista de células, agentes antimicrobianos, enzimas y bacterias que aporta la leche materna es larga y suena un poco “a chino” como para explicarlo detenidamente) y por ello los bebés están más expuestos a posibles infecciones.

De hecho en el estudio se comenta que los bebés alimentados con leche de fórmula ingresaron 14 veces más por infecciones gastrointestinales y cinco veces más por problemas respiratorios (bronquitis, neumonía) durante los primeros seis meses de vida que los bebés que habían recibido leche materna.

Los riesgos de no darle de mamr a un bebe

Un lactante menor de dos meses tiene tres veces más riesgo de morir por un cuadro de infección respiratoria aguda, si no está siendo amamantado, de igual modo, la duración de un cuadro respiratorio, así como su descenso de peso, será sensiblemente menor si recibe leche materna durante el episodio. Los bebés que no reciben leche materna poseen tres a cuatro veces más riesgo de padecer episodios de otitis media aguda respecto de los amamantados exclusivamente por largo tiempo.
El riesgo de bacteriemia y meningitis por H. Influenzae es 4 a 16 veces mayor en los niños alimentados con fórmulas en USA, de igual modo, el riesgo de hospitalización por infecciones bacterianas es 10 veces superior para los no amamantados.

Otras enfermedades se asocian con el pasaje de proteínas heterólogas a través de la barrera intestinal: eczema atópico, asma, diabetes mellitus tipo I, enfermedades autoinmunes. Se ha demostrado que más del 7,5 % de los niños alimentados con fórmula son alérgicos a la leche de vaca, y que el 50% de ellos lo son también a la soja.

En los niños prematuros alimentados artificialmente se observó un menor desarrollo de la inteligencia debido a la falta de aporte de ácidos grasos esenciales presentes en la leche materna, así como un menor desarrollo visual por la misma causa.

Un aspecto adicional a considerar es el peligro que constituye el empleo de alimentos que requieren de procesos industriales para su adecuación y conservación. Al respecto se han demostrado múltiples casos de fórmulas con contaminación bacterianas, déficit y/o excesos de vitaminas y otros componentes, contaminaciones con tóxicos y otras.

En relación a la salud materna, el riesgo de padecer cáncer de mama puede ser el doble si una mujer no ha amamantado. El hecho de no amamantar también puede tener impacto negativo sobre la autoestima materna y el vínculo madre-hijo debido, entre otras causas, al menor contacto piel a piel.

Por último, se destaca el impacto negativo que representa para la economía familiar, la compra de fórmulas lácteas, en especial para la población de escasos recursos.

PELIGROS DEL BIBERON:

El empleo del biberón trae aparejado por sí mismo una serie de riesgos que aquí enumeraremos, más allá de los efectos del uso de una leche artificial:

· Perturbación en el desarrollo del macizo facial y perjuicio de la postura corporal

· Inadecuados hábitos respiratorios

· Menor posibilidad de contacto piel a piel

· Confusión del pezón, por lo cual el niño rechaza el pecho

· Mayor posibilidad de contaminación

· Costo de compra

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