La MS-13 en EE.UU. es una ‘amenaza local a la seguridad pública; no a la seguridad nacional’

El presidente Donald Trump ha aprovechado la brutalidad y la violencia de la pandilla como símbolo de los riesgos de la inmigración ilegal.

A principios de su mandato, el fiscal general Jeff Sessions les ordenó a sus principales investigadores que fueran tras el grupo criminal trasnacional MS-13 como una prioridad. Un año más tarde, grupos operativos antinarcóticos tienen nuevas atribuciones para combatir a la MS-13, más fiscales federales están presentando denuncias contra la pandilla callejera vinculada con El Salvador y se ha reclutado a aliados extranjeros para capturar a sus miembros.

Pocos niegan la amenaza violenta que la MS-13 representa en zonas de Estados Unidos. Sus miembros empuñan machetes, asesinan a sangre fría e infunden terror, en su mayoría en comunidades inmigrantes.

Sin embargo, los encargados de hacer cumplir la ley en los niveles local, estatal y federal describen la campaña del gobierno de Trump contra la MS-13 como una estrategia desproporcionada con respecto a la amenaza.

El presidente Donald Trump ha aprovechado la brutalidad y la violencia de la pandilla como símbolo de los riesgos de la inmigración ilegal.

No todos los miembros de la MS-13, o Mara Salvatrucha, son inmigrantes sin papeles. Además, la pandilla no sobrevive gracias al tráfico mundial de drogas, armas ni personas.
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Instantáneas desde la tierra de la noche perpetua

La policía y los fiscales en áreas donde la MS-13 está más activa dijeron que este énfasis en la pandilla ha llegado a costa de combatir amenazas más extendidas para Estados Unidos, en específico los opioides y la trata de personas. LEA EL INFORME DE THE NEW YORK TIMES ACA >>>>

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