La Seguridad en la Frontera Sobre el Tapete

Acciones más drásticas para la seguridad en la frontera de Estados Unidos ponen a prueba hoy la propuesta de reforma migratoria negociada por un grupo bipartidista de ocho senadores, estiman hoy diversos análisis.

Aunque algunos estiman que la legislación en el Senado está en un punto muerto debido a la oposición de sectores conservadores que prefieren no arriesgar su capital político para los comicios de 2014, el plan identificado como S 744 va al ruedo a partir de esta semana para tratar de conseguir un voto superior a los 60 necesarios y seguir su curso.

El senador demócrata Charles Schumer dijo ayer que espera contar con los votos necesarios para aprobar el cambio de la ley, pero el grupo de los Ocho será puesto a prueba por planes republicanos de introducir acciones más drásticas en la seguridad de la frontera e incluso excluir al gobierno del diseño de las acciones en este campo.

Con el Congreso de vuelta tras un feriado de más de una semana, los negociadores del Senado quieren lograr un máximo de dos docenas de votos republicanos en una demostración de fuerza que obligue a actuar a la Cámara baja dominada por ese partido.

Sin embargo, para alcanzar ese objetivo la versión lograda por el Comité Judicial y que enfrentó el bombardeo de más de 300 enmiendas, debe ser más estricta si aspira a seguir ese camino.

Esto debe alcanzarse sin alienar a la gran mayoría de los demócratas del Senado que simpatizan con el proyecto de ley tal como está, señala un artículo del diario en Internet Politico.

Los republicanos plantean que sea el Congreso quien redacte las directrices para garantizar una frontera segura y no el Departamento de Seguridad Nacional, lo que es lo mismo que el gobierno, lo cual presuntamente se basa en el argumento de que los estadounidenses no confían en el Poder Ejecutivo para hacer las cosas correctas.

A eso se sumaría que el partido opositor ve en la seguridad en la frontera algo que es primario antes de aceptar otros pasos de la reforma.

También habría que añadir, entre otros, los intentos de algunos sectores de introducir una enmienda para el pago de impuestos atrasados, lo que podría dividir al Grupo de los Ocho, hasta ahora aferrado a mantener su unidad para evitar el fracaso de la negociación.

El senador Orrin Hatch de Utah propondrá una enmienda para exigir los inmigrantes demostrar que han pagado impuestos sobre la renta y el empleo en los últimos años, algo difícil de documentar para la mayoría de los inmigrantes, y que ya fue rechazado en el Comité Judicial luego de ser presentado por el senador Michael Lee, republicano por Utah.

Estos son algunos de los desafíos que enfrenta la negociación, los cuales aumentan el escepticismo de que este año pueda lograrse una reforma de las leyes migratorias.

Siete de cada 10 estadounidenses ve alejarse las posibilidades de que el Congreso pueda aprobar una reforma integral de las leyes migratorias, según un sondeo publicado durante la última semana por la Universidad Quinnipiac.

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