¿Las Mujeres se Limitan A Sí Mismas?

“Es la mujer la que se limita a sí misma a la hora de escalar en la pirámide social, y echarle la culpa a los hombres es desviar la atención de las auténticas causas de la marginación femenina”.

Esta es la tesis que propone la COO de Facebook, Sheryl Sandberg en su libro, Lean In: Women, Work and the Will to Lead (Knopf), en el cual explica el rol que la mujer jugaba (y debía aspirar a jugar) en el mundo de la empresa.

La opinión de la triunfadora Sandberg, una de las mujeres más importantes del mundo, no dejó indiferente a nadie, y mucho menos a un gran número de pensadoras feministas, que la acusaban de culpar a las personas equivocadas desde una posición privilegiada.

Sin embargo, desde hace unas semanas, Sandberg cuenta con un nuevo (y poderoso) aliado: nada menos que el inversor Warren Buffett, que ocupa actualmente la cuarta posición en la clasificación Forbes de las personas más ricas del mundo.

Durante las últimas semanas, Buffett se ha manifestado de forma muy clara a favor de las mujeres y de la necesidad de reivindicar su papel en la sociedad americana. Primero lo hizo en las páginas de Fortune, donde escribió un largo artículo en el que solicitaba al sexo femenino el aprovechamiento de su potencial. Esta misma semana ha vuelto a dar su consejo a las jóvenes de la llamada generación Y (es decir, las nacidas a partir de los años ochenta), en una entrevista online en la página web Levo League.

Sólo usamos el 50% de nuestro potencial. Con las mujeres, utilizaremos el 100%Su opinión es clara, y es que si Estados Unidos quiere mantener el mismo nivel de innovación y desarrollo que ha mantenido desde 1776, año de la Declaración de Independencia y que el propio Buffett cita como referencia, las mujeres americanas deben tener un papel tan fuerte como sus compañeros masculinos. “Hemos visto lo que se puede hacer cuando utilizamos nada más que el 50% de nuestras capacidades. Si te das cuenta de lo que el 100% puede hacer, te unirás a mí como un optimista eufórico sobre el futuro de América”, escribía el CEO de Berkshire Hathaway. Buffett indica que tradicionalmente las mujeres han estado relegadas a un segundo plano, y sólo durante las últimas décadas se les ha proporcionado el espacio que necesitaban.

Lo que las mujeres deben saber

Para aspirar a ese papel relevante, las mujeres deben tener claras una serie de cosas, recuerda Buffett. Ante todo, que el principal enemigo se encuentra en ellas mismas, una tesis similar a la de Sandberg y con la que recuerda que no hay que hacer caso a las voces (no únicamente masculinas) que echan por tierra el entusiasmo por emprender grandes empresas. Buffett indica que hay que dejar de mirar a los “espejos deformantes” que se colocan continuamente delante de las mujeres, sino que se debe mirar al de verdad, que da una imagen mucho más positiva de las capacidades de cada persona.

Las mujeres no deberían contenerse a sí mismas, y no deberían dejar que nadie las contuvieseSe trata de un consejo que el inversor había dado en el pasado a la antigua directora de The Washington Post y premio Pulitzer Katherine Graham. De ella, Buffet dice que, a pesar de haber conseguido todo lo que se había propuesto en la vida, era incapaz de deshacerse por completo de las ideas que su madre, marido y muchas otras personas que se había encontrado por su vida le habían inculcado, según las cuales las mujeres no podían competir con los hombres en los negocios. Eran otros tiempos, indica Buffett –Graham nació en 1917 y su carrera profesional se inicia a finales de los años treinta–, pero su caso indica que lo más importante es acallar esa voz interior que nos aboca al fracaso. “Todo el mundo debería tener la oportunidad de demostrar su potencial”, señala. “Las mujeres no deberían contenerse a sí mismas y no deberían dejar que nadie las contuviese. Ese es mi mensaje”.

El magnate evoca la memoria de sus hermanas para recordar de qué manera el mero hecho de ser mujeres les había impedido llegar tan lejos como él, a pesar de que todos eran conscientes de que su nivel de inteligencia era semejante e, incluso, las chicas parecían desenvolverse mejor que Warren a la hora de relacionarse con los demás. “Su techo estaba al nivel de mi suelo”, explica de manera gráfica Buffett, y no por ser menos queridas sino, simple y llanamente, porque en aquellos años (los treinta y los cuarenta) “el éxito para una mujer era casarse bien”.

Mujeres del pasado, mujeres del futuro

Las charlas de Buffett se cuentan entre las más valoradas sobre emprendimiento y sus consejos son habitualmente referidos en los libros sobre el mundo empresarial, especialmente sus 20 claves sobre filosofía de inversión. Al fin y al cabo, la diferencia entre el inversor y otro tipo de coaches dedicados a este tipo de discursos es que, sin ninguna duda, Buffett puede presumir de contar en primera persona cómo llegar a lo más alto.

Su fórmula del éxito es bien conocida, y también puede aplicarse al mundo de las mujeres. En primer lugar, es necesario trabajar duro, de manera constante y sin rendición. Además, sentir pasión por lo que uno hace es condición esencial para sobresalir entre los competidores. Saber comunicarse con los demás es el último de los factores del emprendedor exitoso, ya que como Buffett ha reconocido en repetidas ocasiones le costó mucho aprender a hacerlo, pero cuando lo hizo, su carrera profesional tomó un rumbo totalmente diferente.

Si alguien va a ser injusto contigo en lo que se refiere al salario, seguramente va a ser injusto contigo de otras mil maneras diferentesA estas habilidades, Buffett añade otro tipo de consejos para las mujeres, a la hora de que sepan dónde plantarse y hacerse respetar. Por ejemplo, recuerda que no se debería tolerar que los hombres cobrasen más que sus compañeras, no únicamente por todas las implicaciones que tiene este dato por sí mismo, sino porque “si alguien va a ser injusto contigo en lo que se refiere al salario, seguramente va a ser injusto contigo de otras mil maneras diferentes”. El llamado “oráculo de Omaha” indica que él nunca trabajaría con alguien que incurriese en dichas actitudes hacia sus trabajadores, ya que “hay que tener cuidado con quién vamos a pasar nuestro tiempo”.

El último de los consejos está relacionado con el desarrollo de la potencialidad femenina, y es el que dice que las mujeres no deben tener miedo a hacerse visibles. Buffett cuenta la historia de una estudiante de la Universidad de Harvard que reconocía que no se atrevía a alzar la mano para preguntar a los profesores. Estaba equivocada: hay que dar la cara y hacerse notar en la misma medida que suelen hacer los ruidosos hombres, y demostrar que las mujeres ya no están un escalón por debajo. Nunca lo estuvieron.

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