Los Misteriosos Cañones de Utah

Esta región ha seducido a las cámaras de cine desde tiempos de John Ford

El árido y sigiloso paisaje de estas tierras, dominado por desérticas y esculturales rocas en arrebatados rojos y naranjas, transmite una paz infinita. En los precipicios de sus cañones todo parece llegar a su fin, como en el liberador viaje que emprendieron, hace ya 20 años, Thelma y Louise.

Con los créditos iniciales y la imagen de una carretera solitaria en medio del desierto que conduce hacia una mole rocosa arranca la película que convirtió a Louise Sawyer (Susan Sarandon) y Thelma Dickinson (Geena Davis) en las heroínas de la década. Este bonito e inquietante prólogo, que anuncia el lugar donde acabará el viaje de las protagonistas, está rodado en la Highway 191, frente a la desafiante montaña La Sal, en el estado de Utah, y traslada al espectador a las entrañas del Oeste americano, que solo se puede recorrer en coche.

Las protagonistas de esta road movie lo hacen en un precioso Ford Thurnderbird color verde de 1966, pero la sensación de improvisación, aventura y libertad que transmiten las carreteras secundarias estadounidenses se siente en cualquier otro vehículo, a ser posible descapotable.

En su huida hacia delante, desde Arkansas hacia la frontera de México, Thelma y Louise terminan en los parques naturales que rodean la localidad de Moab, destino imprescindible para cualquier cinéfilo, puesto que aquí se han rodado multitud de películas, pero también para los amantes de la naturaleza, que encontrarán un paraíso geológico tan espectacular como el del Gran Cañón del Colorado, en el estado de Arizona. Es un error ubicar las localizaciones de esta película aquí, y lo es incluso para la protagonista, que pregunta cuando se asoma a las paredes verticales de los cañones de Utah: “¿Dónde estamos? ¿En el dichoso Gran Cañón?”. El lugar es Fossil Point, al noroeste de Moab, rebautizado como “Thelma and Louise Point” en honor a la película y cuya mejor panorámica se obtiene desde el mirador de Dead Horse Point, en el Parque Natural de Canyonlands, al que se accede desde la imprescindible carretera panorámica U313.

Aunque las vistas desde la carretera son espectaculares, se necesita perspectiva para abarcar la inmensidad de las formaciones rocosas. Algunas empresas de turismo de aventura de Moab ofrecen vuelos panorámicos en avioneta o en globo, aunque en esta pequeña localidad también es posible contratar también infinidad de tours por los Parques Naturales de Canyonlands y Arches, un poco más al norte, desde rutas a caballo o en bici a escalada, recorridos en kayak e incluso un crucero por el río Colorado.

Las carreteras infinitas, las gasolineras desvencijadas por donde danzan, al compás del viento caprichoso, solitarias bolas de hierba seca y, sobre todo, el desierto cambiante y polvoriento de esta región ha seducido a las cámaras de cine desde tiempos de John Ford. Siguiendo por la carretera panorámica U128, a la altura de la milla 14, se encuentra el rancho Red Cliffs, que posee un museo de cine en el que bucear por los cientos de recuerdos de rodajes de películas, desde westerns clásicos como Río Grande, cintas de romanos como La historia más grande jamás contada, superproducciones como Misión imposible II o la reciente 127 horas.

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