La Adicción Oculta

medicamentosCada día es una rutina para Alice y Ken Heckman: Cada uno rompe una bolsita repleta de medicamentos de múltiples colores.

Entre los dos engullen 29 píldoras todos los días. La pareja, en total, consume 14 medicamentos diarios, además de una serie de vitaminas y suplementos que fueron aprobados por sus médicos de cabecera.

Lo curioso es lo siguiente: Pasados los 70 años cada uno, ambos dicen sentirse muy saludables. Ken trabaja en el jardín y es miembro de diferentes juntas de su vecindario. Alice labora como voluntaria en la iglesia y en una residencia para enfermos desahuciados. Cuando no están muy ocupados, se dan una vuelta por el gimnasio.

Hace varios años fueron sometidos a operaciones del corazón; él tiene un desvío coronario y ella una sonda para limpiar vasos sanguíneos. Pero los dos ya están bien recuperados de aquellas cirugías. Alice tiene una diabetes controlada, mientras que Ken ha lidiado con éxito con dolores en el pecho, artritis, una próstata hipertrofiada y depresión ocasional.

Unos 130 millones de estadounidenses —muchos de ellos más sanos que los Heckmans— dependen de recetas médicas cada mes, indica del Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos. De hecho, los estadounidenses son las personas que más medicamentos compran en el mundo.

La demanda nacional por medicamentos se disparó en Estados Unidos en la última década. El número de prescripciones médicas subió en dos tercios a 3 mil 500 millones al año, según IMS Health, una consultora de la industria farmacéutica.

Inclusive los estadounidenses también han incrementado su apetito por medicamentos que pueden comprar en las farmacias sin necesidad de receta del médico.

En los últimos meses han surgido dudas en torno a algunos antidepresivos y antiinflamatorios. Esto ha obligado a la retirada del mercado de los medicamentos Vioxx y Bextra.
Un creciente número de médicos, investigadores y funcionarios de la salud pública han alertado de que en EE.UU. se está medicando en exceso. El país, advierten, está comprando y tomando mucha medicina, además sin debida atención, poniendo en riesgo su salud y fortuna.

Los estadounidenses gastaron el año pasado en medicamentos la misma cantidad que en gasolina. Las ganancias brutas del sector, de 250 mil millones de dólares al año, equivaldrían a un gasto de 850 dólares por persona. La mayoría de los medicamentos vendidos fueron recetados.

Lipitor, Nexium, Zoloft y Celebrex parecen ser nombres de extraterrestres, pero entre los norteamericanos son tan comunes como Peter, John o Brad.

Sin embargo, ¿se necesitan esos medicamentos? ¿Ayudan a ciertas personas a no morirse? Por supuesto, pero medicamentos contra enfermedades como el sida o de similar gravedad.
Pero demasiados estadounidenses están exigiendo antibióticos para enfermedades virales que no se pueden curar, en su mayoría infecciones mínimas, lo que ha permitido que las cepas bacterianas se adapten al hostil medio.

Otros medicamentos, como las estatinas que luchan contra el colesterol, evitan ataques cardíacos o embolias, pero sólo una minoría las toma. La mayoría está expuesto a efectos secundarios como daños en el hígado.

El ejercicio y una dieta sana pueden evitar también ataques al corazón y la diabetes de la misma forma que lo hacen los medicamentos, muestran algunos estudios.

Sin embargo muchos pacientes se resisten a cambiar sus hábitos y muchos doctores no los alientan. “Existe una tendencia a depender de los medicamentos como primera opción”, dijo Fred Eckel, profesor de la Universidad de Carolina del Norte.

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