Miles de Niños Reclutados por el Crimen Organizado en México

Alrededor de 30,000 menores se encuentan actualmente dentro de las filas de las mafias

Sicario de la mafia Erick Gomez

Sicario de la mafia Erick Gomez

Tal fue el caso del “niño sicario” Edgar Jiménez Lugo, alías “El Ponchis”, uno de los más crudos y sonados en el país, ya que al momento de su captura a los 14 años era acusado de varios asesinatos, entre ellos decapitaciones de sus víctimas.

El joven, de nacionalidad estadounidense, cumplió en noviembre del año pasado una condena de tres años, la máxima aplicable por su edad, por los delitos de delincuencia organizada, homicidio, secuestro y posesión de drogas.

Jiménez fue repatriado a Estados Unidos luego de su liberación, pero las personas que trataron con él aseguran que no se arrepintió de sus delitos y que es probable que vuelva a delinquir.

“Generalmente estos jóvenes tienen un liderazgo innato y un nivel de inteligencia alto”, aseguró Consuelo Bañuelos, presidenta de la organización Promoción de Paz, que realiza trabajo comunitario en barrios vulnerables y centros penitenciarios en el estado de Nuevo León.

“Otro punto (de captación) es cuando se empiezan a involucrar en el consumo de drogas y no tienen ya luego forma de estar pagando la misma adicción y empiezan a formar parte de estos grupos”, explicó.

“Los grupos delictivos causan una influencia en la comunidad porque traen vehículos muy ostentosos y visten a veces muy ostentosos y tienen algunas cosas que no pueden tener los chicos”, afirma Bañuelos.

Según informes de las autoridades de Ciudad Juárez, frontera con El Paso, los menores en esta área limítrofe con Estados Unidos asesinan por 500 pesos (unos 37 dólares).

Si bien las estadísticas sobre el tema son escasas, una de las pocas entidades que se atreve a manejar cifras es la Red por los Derechos de la Infancia, que documenta unos 30,000 casos de menores involucrados en la delincuencia, de acuerdo a una investigación realizada por la Red en 2010.

Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la organización, señala que la cifra es “muy conservadora” y “no ha cambiado radicalmente”. Avierte también que el crimen organizado está encontrando en ese grupo “un segmento de población vulnerable y desprotegida que se convierten en presa fácil”.

“La mayor parte de los chicos que identificamos están involucrados como informantes, esto que le llaman en el lenguaje del narco ‘halcones'”, aunque otros, sobre todo adolescentes, “son empleados para el procesamiento de las drogas”, añadió.

Otro blanco de estas mafias son los niños migrantes centroamericanos que cruzan el país hacia Estados Unidos, un panorama que describió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en su informe “Derechos Humanos de los migrantes y otras personas en el contexto de la movilidad humana en México”.

Del fenómeno tampoco escapan las mujeres, quienes, según cuenta Bañuelos, caen en las redes del crimen después de involucrarse sentimentalmente con jóvenes que ya pertenecen a ellas, terminando como esclavas sociales para obtener información y como víctimas de abuso y explotación sexual.

Los niños integrados al crimen organizado representa un reto para el Gobierno y la sociedad mexicana, que poco a poco se acostumbran a ver en titulares de prensa capturas o muertes de menores.

En la actualidad el Gobierno, a través de su Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, impulsa diversas estrategias para alejar de esas actividades a jóvenes de áreas vulnerables.

Desde hace un año organismos internacionales como Naciones Unidas han instado al Gobierno mexicano a crear un sistema de información sobre niños, niñas y adolescentes víctimas de asesinatos, heridas o detenciones por el accionar del crimen.

You must be logged in to post a comment Login