Mujer se Casó con el Asesino de su Hermana

Edith Casas, 22 años, originaria de la localidad de Pico Truncado, se casó este jueves con el asesino de su hermana gemela, Johana, en una ceremonia íntima que coincidió con el día de los enamorados.

En diciembre pasado, el anuncio del matrimonio ocupó los titulares de la prensa argentina, cuando se divulgó que la mujer de 22 años se casaría con Víctor Cingolani, el hombre que cumple una condena de 13 años tras ser hallado culpable del asesinato de Johana.

Cingolani mantuvo una relación amorosa con la víctima y fue encontrado culpable del homicidio, ocurrido el 16 de julio de 2010.

Johanna Casas murió en julio del 2010 con dos balazos en el pecho. Quería ser modelo. Los motivos del brutal asesinato aún siguen rodeados de misterio y solo alimentan rumores que no se pueden responder. Por entonces, Cingolani ya no era su pareja. Igual lo procesaron, junto con Marcos Díaz, el novio de Casas al momento del crimen. Edith fue una de las testigos convocadas por el fiscal. Ella acusó a Cingolani de haber abusado sexual y psicológicamente de su difunta hermana.

Durante el proceso, Edith fue siempre a los tribunales con la misma casaca. Sobre la prenda se había estampado una inscripción en la que se pedía justicia. Con esa misma ropa encabezó las movilizaciones en Pico Truncado. Dicen los que siguieron las instancias judiciales que Cingolani nunca le sacó los ojos de encima. Ella no se intimido y declaró que la persona a la que habían sentado en el banquillo de los acusados la había llevado al lugar donde luego apareció el cuerpo de la gemela.

Un par de meses más tarde sucedió algo que escapa a la razón y a lo que saben los padres de la víctima. Un día, Edith les confesó que se casaría con Víctor: él, les aseguró, no había matado a Johanna.

La noticia conmocionó a los argentinos. Marcelina Orellana y Valentín Casas, padres de las mellizas, recurrieron a la justicia para impedir la boda. “No está en sus cabales, algo le pasa, le hicieron un lavado de cerebro”, dijo Orellana. Edith fue sometida a exámenes psicológicos. Las pruebas concluyeron que no presenta “disfunción psicológica o mental que le impida contraer matrimonio”.

“Creo que ya no puedo hacer nada para impedir la boda”, declaró, abatida, la madre. El padre dio señales de una resignación insoportable: “Para mí murieron las dos. Johana está con Dios y Edith, con el diablo”. Y advirtió que, en adelante, “la justicia será ahora responsable de lo que le pueda ocurrir a Edith”.

“No estoy loca. Estamos seguros de lo que hacemos, el amor es mutuo”, les respondió la futura señora de Cingolani. El hombre que será su esposo negó haber matado a la gemela. “Es una persona querida que ya no está entre nosotros. Murió porque Marcos Díaz no soportó los celos. Él es el verdadero responsable”, le dijo a la Red de Periodistas Judiciales de Latinoamérica. “Más allá de que me hayan condenado, voy a salir; tengo fe porque las pruebas son totalmente falsas”, aseguró.

Marcelina Orellana y Paola, madre y hermana de la joven, pidieron al Registro Civil que determinara si Edith estaba en condiciones psicológicas de casarse. Y fue el 23 de enero cuando la Justicia santacruceña realizó las investigaciones correspondientes y concluyó que no existen impedimentos para que se realice la boda.

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