Obama Cambia de Rumbo el País

presidente3Barak Obama envió ayer al Congreso, la piedra angular del cambio de politica presupuestaria en el pais,  el cual aumenta  la carga fiscal sobre los ricos y crean un fondo a largo plazo para conseguir la extensión  del seguro de salud universal.

Este es el fin de la era Regan y el inicio de otra que responde  a una vocación política redistributiva, que intentan anticiparse a reformas imprescindibles en la economía del futuro y que, al mismo tiempo, se marcan como objetivo final el reequilibrio de las cuentas del Estado.

“Aunque tenemos que aumentar nuestro déficit a corto plazo para proveer ayuda inmediata a las familias que están sufriendo por la situación económica, sólo mediante la restauración de la disciplina fiscal a largo plazo podemos producir un crecimiento sostenido y una prosperidad compartida”, dijo Barack Obama en la presentación del documento de 140 páginas que recoge la filosofía y las prioridades de los presupuestos de 2010, que entrarán en vigor el 1 de octubre y alcanzan la cifra total de 3,5 billones de dólares. El grueso de los detalles sobre las diferentes partidas llegará al Capitolio en abril.

“Estos presupuestos son un relato honesto de dónde estamos y qué intentamos hacer”, manifestó el presidente. Son, por supuesto, un considerable cambio de rumbo respecto al Gobierno de George Bush, pero tampoco son unos presupuestos socialdemócratas. El gasto social busca el aumento de la competitividad, las inversiones públicas pretenden la revitalización del sector privado, el déficit promete ser perecedero y el incremento de la presión fiscal se limita a los ingresos superiores a los 250.000 dólares anuales.

“Ninguna parte de este presupuesto”, prometió ayer el presidente, “está libre al escrutinio ni es intocable a las reformas. Lo que no quiero hacer es sacrificar inversiones que harán a Estados Unidos más fuerte, más competitivo y más próspero en el siglo XXI”.

La principal inversión de ese tipo -probablemente, la estrella de este presupuesto- es la asignación de un fondo de 634.000 millones de dólares para una reforma del sistema de Salud que garantice plena cobertura en una década. Esa cantidad es, aproximadamente, la mitad de lo que se calcula que puede acabar costando esa operación, y saldrá de la eliminación de algunas ventajas fiscales que ahora tienen los ricos y de la renegociación de lo que el Estado paga actualmente a los seguros privados por la atención sanitaria a los mayores.  Pese a tener más de 40 millones de personas sin cobertura, Estados Unidos gasta 2,4 billones de dólares al año en salud.

Obama le está pidiendo al Congreso que considere los mecanismos para darle cobertura de salud a los alrededor de 46 millones de estadounidenses que carecen de seguro dentro del sistema de protección a la salud más caro del mundo.

El plan de Obama dedicaría 634.000 millones de dólares durante los siguientes 10 años en un esfuerzo por darle cobertura a todos los estadounidenses, un plan que podría costar más de un billón de dólares. La mitad de esos fondos provendría de la recaudación fiscal en los sectores de mayores ingresos, la otra mitad de recortes a los sistemas Medicare y Medicaid.

Los planes de seguro privado que dan servicio a los ancianos adscritos al programa Medicare serían los más afectados, seguidos por los hospitales, farmacéuticas y las agencias que dan cuidado médico en casa.

Los republicanos y los sectores demócratas de tendencia conservadora con seguridad estarán en desacuerdo con varios aspectos, pero podrían reconocer su determinación por cubrir los costos de la reforma al sistema de salud, en lugar de aumentar el déficit.

En cuanto a las ventajas fiscales afectadas por estos presupuestos, los contribuyentes de ingresos más altos podían hasta ahora deducirse por sus hipotecas y sus donaciones en la misma proporción que el tipo máximo que pagaban en su declaración de impuestos, esto es, el 35%.

A partir de ahora, las declaraciones familiares superiores a los 250.000 dólares -200.000 para las individuales- sólo podrán aplicarse una deducción del 28%. El propósito último de Obama es aumentar el tipo máximo hasta el 39,6%.

Para las clases medias, en cambio, se establece de forma permanente el alivio fiscal de 400 dólares por persona y año que está incluido en la ley de estímulo económico, una de las causantes del inmediato incremento de la deuda pública.

Pese a todo, el acento de este presupuesto no está puesto en el ámbito impositivo, aunque será ése el que más hostilidad despierte de parte del partido de la oposición y de algunos economistas que temen el efecto que una mayor presión fiscal pueda tener en tiempos de recesión económica.

El acento de las cuentas de Obama está puesto, en realidad, en las reformas estructurales y en la modificación de los criterios sobre los gastos. Además de la apuesta sanitaria en perspectiva de diez años, se incluye una inversión de 150.000 millones de dólares en el mismo plazo para el desarrollo de energías alternativas. “Es una inversión que pondrá a la gente a trabajar, hará nuestra nación más segura y nos ayudará a cumplir nuestras obligaciones con la Tierra en la que todos vivimos”, declaró.

En el ámbito de la política medioambiental, el proyecto enviado al Congreso incluye, como existe ya en muchos otros países del mundo, la obligación de que las empresas que exceden unos límites establecidos de emisión de gases contaminantes tengan que pagar una determinada tasa para poder continuar su actividad.

Al mismo tiempo, Obama aseguró que este presupuesto identifica áreas en las que se pueden eliminar cerca de 2 billones de gastos prescindibles, lo que ayudaría a cumplir con la meta de recortar el déficit previsto hoy, que representa el 12% del Producto Interior Bruto (PIB), hasta los 533.000 millones de dólares (3% del PIB) para el final de la legislatura, en 2012. Hasta esa fecha, el cálculo es que el déficit se mantenga en torno al billón de dólares cada año. “No vamos a continuar con contratos en los que hemos desperdiciado decenas de miles de millones de dólares en Irak y vamos a acabar con las ayudas fiscales para las empresas que se lleven sus puestos de trabajo al extranjero”, prometió Obama. Queda por delante un largo debate y algunos meses de acentuada crisis que pueden modificar los planes de este presupuesto. Queda, por ejemplo, establecer cuánto dinero más van a necesitar los bancos para evitar la quiebra -en este presupuesto se calculan 750.000 millones de dólares- y cuántas tropas van a ser, en realidad, necesarias en Afganistán.

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