¿Qué es la Nomofobia?

Este problema ha crecido 13% en los últimos cuatro años, debido a que cada vez son más los consumidores que se ven 'atados' a sus smartphones.

Se trata de un nuevo trastorno de ansiedad relacionado con la dependencia del teléfono móvil. Tal vez no has oído hablar de esta palabra, pero sí que has experimentado en primera persona la ansiedad que te genera olvidarte el móvil en casa. Parece mentira que muchos hayamos vivido años sin estos aparatos y ahora estemos casi perdidos si se nos estropea, lo perdemos, lo olvidamos en casa o, simplemente se queda sin batería. Tanto, que los expertos hablan ya de esta nueva patología, que afecta a todos aquellos que pueden llegar a sentir ansiedad por sentirse desconectados del resto del mundo.

Estamos, pues, ante un nuevo trastorno del comportamiento, definido como el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil. El término es una abreviatura de la expresión inglesa “no-mobile-phone phobia”. Un problema, que según investigaciones realizadas por el Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad afecta a casi el 53% de los usuarios de teléfonos móviles, que reconocen sentir ansiedad cuando “pierden su teléfono móvil, se les agota la batería, el saldo, o no tienen cobertura en la red.

Siempre conectados
Salir a la calle sin móvil puede crear inestabilidad, agresividad y dificultades de concentración (síntomas típicos de los trastornos de ansiedad). Suele estar acompañada de síntomas tales como malestar general, hipervigilancia, inquietud, temor a estar desconectado o aislado: sentir que el teléfono o las conversaciones mantenidas generan tranquilidad, comprobación constante de la recepción de mensajes, mails y visitas a las aplicaciones de redes sociales, pérdida de oportunidades laborales, consulta permanente de noticias, preocupación desmedida por lo que pudiera suceder si la persona no está conectada, crisis de pánico o, incluso, agorafobia.

Este problema ha crecido 13% en los últimos cuatro años, debido a que cada vez son más los consumidores que se ven ‘atados’ a sus smartphones.

Ojo con los jóvenes
Las mujeres y los adolescentes suelen ser más propensos a padecerla. Y especialmente con los más jóvenes los mayores deben dar ejemplo, y evitar situaciones en las que ellos mismos no pueden dejar el móvil incluso en los momentos de reunión familiar como puede ser compartir una cena o comida. Los jóvenes de entre 18 y 24 años son los más propensos a padecer nomofobia. Y dentro de este rango, el 8% de los universitarios son los que más lo sufren. Este problema es, pues, especialmente preocupante en los adolescentes y jóvenes. Para prevenirlo, se recomienda a los padres evitar que los hijos tengan conexión a la red desde su habitación y establecer unos horarios para un uso correcto de las tecnologías.

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