¿Qué hay Detrás de los Terremotos y los Huracanes?

Existe una abrumadora evidencia científica sobre la incidencia del cambio climático en la generación de fenómenos meteorológicos extremos. En los días del paso de Harvey por Estados Unidos varios reconocidos investigadores lo afirmaron categóricamente.

Durante la última década, el número sin precedente de huracanes y tormentas tropicales que se han formado en el Atlántico norte se debe directamente al incremento de la temperatura provocado por el calentamiento global, descubrió un estudio.

Hoy en día se forma aproximadamente el doble de huracanes en el Atlántico que hace un siglo; este aumento ha generado un intenso debate sobre si la causa es una alteración natural o el calentamiento global originado por el hombre.

Científicos del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, en Boulder, Colorado (Estados Unidos), realizaron un estudio, cuyos resultados especificaron que no pueden demostrar que el incremento de huracanes se deba a una alteración natural, por lo que lo atribuyeron a la elevación de las temperaturas de la superficie marina causada por los gases de efecto invernadero.

La conclusión del estudio es exactamente opuesta a la postura oficial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, (NOAA, por sus siglas en inglés), según la cual en 2005 el incremento de huracanes y tormentas tropicales en el Atlántico se debió a “ciclos que ocurren naturalmente”.

En el informe, publicado en Philosophical Transactions of the Royal Society, Greg Holland y Peter Webster, afirman que
la declaración de la NOAA se emitió sin pruebas sustentadas en documentos científicos.

Cuando los dos científicos hicieron su análisis de los ciclones tropicales, huracanes y tormentas, “llegamos a la conclusión innegable de que el aumento reciente en la frecuencia de los ciclones tropicales se debe, en parte, al calentamiento por el efecto invernadero y esto es probablemente el fenómeno dominante”. Su análisis estadístico reveló que hubo dos incrementos repentinos en la intensidad durante los últimos cien años, y cada vez el nivel permanece elevado y relativamente constante.

Entre 1900 y 1930 había un promedio anual de seis ciclones tropicales, de los cuales cuatro fueron huracanes y dos tormentas. Entre 1930 y 1940, el promedio anual se incrementó a 10 ciclones tropicales: cinco huracanes y el resto tormentas tropicales.

Finalmente, en el periodo entre 1995 y 2005, el promedio anual aumentó a 15 ciclones tropicales, de los cuales ocho fueron huracanes y siete tormentas tropicales. Al mismo tiempo, las temperaturas medias de la superficie marina en el Atlántico norte han ascendido en más de 0.7 grados centígrados.

Riesgo en aumento

Especialistas sostienen que las temperaturas marinas son un factor muy importante para determinar si se forma una tormenta tropical o un huracán de mayor alcance.

El doctor Holland dijo: “Estos números son un indicio importante de que el cambio climático es un factor clave en el incremento de huracanes en
el Atlántico Norte”.

En 2004 los huracanes eran relativamente frecuentes, pero el número y la intensidad de los que ocurrieron en 2005 no tiene precedente: hubo 28 ciclones tropicales que fueron bautizados y 14 huracanes, de los cuales siete fueron de gran importancia. En julio de 2005 hubo tres huracanes de categoría cinco, los más intensos, con vientos mayores a 250 kilómetros por hora, y dos de categoría cuatro.

El año 2006, en comparación con 2005, tuvo menos actividad, aunque los científicos creen que esto se debió en parte a que ese año emergió el fenómeno de El Niño en el océano Pacífico. No obstante, 2006 todavía se situó por arriba del promedio, en comparación con un siglo atrás, con cinco huracanes y cuatro tormentas bautizadas.

Cuando los huracanes y las tormentas cruzan el océano y llegan a tierra pueden causar daños considerables, como la inundación catastrófica de Nueva Orleáns, cuando el huracán Katrina azotó a Estados Unidos, el 29 de agosto de 2005.

De 2002 a la fecha, un total de 29 tormentas tropicales bautizadas y huracanes han golpeado a Estados Unidos; en promedio, siete tormentas bautizadas llegan a tierra en cada estación.

Este año ha sido pródigo en desastres naturales. Solo del 17 de agosto hasta hoy, los Estados del Caribe y Estados Unidos han sufrido el embate de los huracanes Harvey, Irma, José y Katia. El 7 de septiembre, México sentía los estragos de uno de los mayores terremotos de su historia y casi simultáneamente del ciclón Katia. El primero devastó Juchitán y todo el istmo de Tehuantepec en Oaxaca, además de golpear numerosos municipios de Chiapas, y el segundo azotó zonas de Veracruz y Tamaulipas. Suman más de 90 los fallecidos por ambos fenómenos.

La cuestión de los huracanes y cuánto está influyendo el cambio climático en su periodicidad, aumento de categoría y, por consiguiente, en su poder destructor y capacidad de amenazar la vida y bienes, es un tema de la mayor importancia para los pueblos y gobiernos del área del Caribe y el Golfo de México, incluyendo a Estados Unidos. Existe una abrumadora evidencia científica sobre la incidencia del cambio climático en la generación de fenómenos meteorológicos extremos. En los días del paso de Harvey por Estados Unidos varios reconocidos investigadores lo afirmaron categóricamente. LEA MAS ACA >>>

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