Descubren un Contrato Secréto Entre Demócratas y Republicanos para Relizar los Debates

La revista Time divulgó recientemente un contrato de 21 páginas que fue negociado por los partidos Republicano y Demócrata, que dicta los términos de los debates presidenciales que estamos viendo en esta temporada electoral.

Este contrato no se hizo público en 2008. Y se ha dado a conocer a través de una filtración que publicó Time. Se trata de un documento excepcional que prueba hasta qué punto las campañas republicanas y demócratas manipulan el proceso electoral.

En dicho contrato hay algunas disposiciones interesantes que son perjudiciales para el proceso democrático. En primer lugar, el contrato dice que los candidatos no pueden participar en cualquier otro debate o debatir con cualquier otro candidato o patrocinador. Hemos tenido 27 debates en las primarias republicanas. Abraham Lincoln y Stephen Douglas debatieron siete veces en 1858, pero ahora sólo se hacen tres debates presidenciales, precisamente porque los candidatos han manifestado contractualmente que se les prohíbe participar en cualquier otro foro.

Lo cierto es que la Comisión de Debates Presidenciales es un monopolio “de facto” de lo foros más importantes de las elecciones. En lugar de permitir que otras organizaciones, como la Liga de Mujeres Votantes, pueda realizar debates interesantes que incluyan algunas terceras voces, la comisión tiene el control total de este proceso y permite que los candidatos republicanos y demócratas negocien este tipo de contratos que eliminan la espontaneidad del los participantes y excluye la participación de terceros.

El debate de esta noche ha sido el más restringido y regulado en la historia de los debates presidenciales. Anteriormente el debate del Ayuntamiento fue introducido por primera vez en 1992. En eses entonces nadie sabía qué hiban a preguntar los miembros de la audiencia. El moderador podría hacer el seguimiento a cualquier pregunta. Era algo emocionante, real y libre.

Hasta que el presidente George H. W. Bush tropezó con una pregunta sobre el déficit federal formulada por la audicencia y los miembros de su campaña entraron en pánico. Desde entonces han tratado de evitar que ese tipo de situaciones se repitan. En 1996, se abolió el seguimiento a las preguntas de la audiencia.

Desde 1987, una empresa privada creada por y para los partidos Republicano y Demócrata, llamada Comisión de Debates Presidenciales (CPD, su sigla en inglés), patrocina las discusiones de los candidatos presidenciales y pone en práctica los contratos de estas controversias.

Para blindar de cualquier crítica a los candidatos de los dos principales partidos, el CPD no da a conocer públicamente el contenido del contrato.

Antes de la formación del CPD, la Liga de Mujeres Votantes actuó como un patrocinador auténticamente independiente de los debates entre 1976 y 1984, asegurando la inclusión de candidatos independientes populares y prohibiendo a los dos grandes partidos efectuar campañas de manipulación de los formatos de los debates.

En 1986, los comités nacionales republicano y demócrata ratificaron un acuerdo para «asumir el control de los debates presidenciales» de la Liga de Mujeres Votantes, entidad no partidaria. Quince meses más tarde, incorporaron a la jefatura de la Comisión de Debates Presidenciales a Frank Fahrenkopf, del Partido Republicano, y a Paul Kirk, del Partido Demócrata, quienes todavía comparten la jefatura de la CPD y cada cuatro años ejecutan y encubren los contratos elaborados en común por los candidatos de los partidos republicano y demócrata.

En 2004, se comenzó a exigir que todas las preguntas formuladas por el público sean sometidas por escrito y por anticipado al moderador, quien a su vez puede eliminar las que no le gustan. Y es por eso que el público participante ha sido reducido ya que el moderador, en último término, es el que hace las preguntas.

Las candidaturas de Obama y de McCain negociaron un detallado contrato secreto que estableció los términos de los debates durante la campaña presidencial de 2008. El acuerdo incluyó quiénes asistirían a las discusiones, qué temas deberían tratarse y la estructura del formato de cada debate.

Lo cierto es que en este proceso electoral es la primera vez que el moderador está prohibido de hacer preguntas de seguimiento, es decir aquellas preguntas que buscan una aclaración sobre un tema. Ella se reduce esencialmente a mantener el tiempo y ser una dama con un micrófono.

La estructura actual permite que las corporaciones donen dinero a los partidos Demócrata y Republicano, que esencialmente apoyan su duopolio sobre el proceso político y excluyen las voces de terceros que puedan resultar hostiles para el poder corporativo.

Durante los últimos 20 años en que el CPD patrocina los debates presidenciales en donde se han excluido las preguntas desafiantes, los moderadores enérgicos y pertinentes, el seguimiento de las preguntas, las interrogaciones de candidato a candidato y las refutaciones.

Típicamente, los formatos del CPD impiden un examen profundo de asuntos críticos y permiten que los candidatos [y futuros presidentes] reciten una serie de eslóganes memorizados.

El periodista Walter Cronkite dijo que los debates presidenciales patrocinados por el CPD son un «fraude injusto».

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