Demócratas Revisan Reforma Migratoria

Los  congresistas demócratas  están abocados a decidir sobre la suerte que deparará en los próximos dos años a una reforma migratoria integral que promueve la Casa Blanca.

Tema sumamente espinoso, el migratorio, sólo fue considerado importante a la hora de votar en los comicios legislativos del 2 de noviembre último por apenas el dos por ciento de los electores.

Sin embargo, el 67 por ciento de las personas consultadas específicamente sobre el asunto, en un sondeo de la empresa Lake Research Partners, apoyaron un cambio migratorio integral.

En Estados Unidos una gran mayoría, tanto demócratas como republicanos, apoyan una modificación de la ley para entrar al país, pero serias diferencias en el enfoque hacen compleja una solución.

En este sentido y a escasos tres días para que el Congreso regrese a trabajar, destacan los esfuerzos en las negociaciones sobre Dream Act, medida que regularizaría el estatus de jóvenes estudiantes.

Pese al ambiente político poco favorable tras la derrota demócrata, los partidarios de la aprobación presionan en un intento de sacar alguna legislación sobre el tema.

En el ambiente está la promesa de campaña del líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, de llevar Dream Act al pleno. El tema está incluido en las prioridades de la agenda legislativa de fin de año, según fuentes de ese medio.

En la última ocasión que intentó avanzar este plan, como una enmienda al proyecto de ley de defensa, el grupo demócrata no alcanzó ni siquiera los 60 votos para cerrar el debate.

No obstante, todas las opciones están abiertas y muchos estudiosos del tema consideran que luego de los últimos comicios hay menos presión sobre los legisladores y muchos, sobre todo los que perdieron los comicios, pueden votar sin tanta presión.

En la Cámara de Representantes también se habla de la reforma e incluso la presidenta saliente de ese foro, la demócrata Nancy Pelosi está abierta a la negociación, sostienen fuentes del sector.

Entre promotores y activistas hay variedad de criterios y posiciones contrapuestas. Unos estiman el momento es ahora, pues durante el Congreso que abre en enero, será muy difícil lograr avances en esta área o en otras vinculadas con inmigración.

No obstante, la mayoría de las encuestas postelectorales identificaron que el lento ritmo de avance de la economía y la falta de empleo fueron las prioridades principales para los votantes.

Aunque no trasciende el contenido de las pláticas sobre el Dream Act que tienen lugar en Washington, comentaristas políticos se preguntan qué costos políticos estarán dispuestos a aceptar los demócratas para obtener su aprobación.

Los grupos pro inmigrantes temen medidas contra el resto de la población indocumentada que no se beneficiaría con el proyecto, sostiene el diario californiano La Opinión.

Dream Act, en su esencia, pudiera permitir la legalización de estudiantes que entraron a Estados Unidos antes de cumplir los 16 años y cubriría a las personas menores de 35.

Anualmente se gradúan 65 mil indocumentados de las secundarias del país, según estadísticas gubernamentales.

Se calcula que más dos millones de jóvenes indocumentados serían elegibles para Dream Act, una cifra respetable que pudiera, en el futuro, incidir en las urnas en algunos estados.

A partir de este lunes se abrirá el debate. Proseguirán las negociaciones entre los interesados en la reforma y se acentuarán las presiones de los que piensan que es ahora o nunca, y la de los que sólo quieren incrementar la seguridad en la frontera o beneficiar la mano de obra barata para el campo y la industria estadounidense. (PL)

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