Russiagate: El Canal Secreto entre Jared Kushner y los Rusos

Aumenta la polémica y las sospechas que acechan sobre el equipo de Trump

Hace unos días los agentes del FBI filtraron al periódico «The Washington Post» que había «una persona de interés» muy cercana al presidente Donald Trump investigada por sus conexiones con Rusia. Era ya un secreto a voces que el cerco se estrechaba en torno al yerno de Trump, Jared Kushner. El viernes se confirmó su nombre, y ayer se supo que Kushner sugirió a Sergei Kislyak, embajador de Rusia en Estados Unidos, utilizar la embajada de Moscú en Washington para establecer un canal de comunicación secreto entre la Administración Trump y el Gobierno ruso. En la reunión, también estuvo presente el ex consejero de Seguridad Nacional Michael Flynn, quien dimitió después de que se revelase que mintió al vicepresidente Mike Pence sobre sus vínculos con las autoridades rusas. Los hechos han aparecido en los informes que Kislyak envía a Rusia de forma periódica, interceptados por los servicios de inteligencia americanos. Aún es demasiado pronto para que se presenten cargos contra él, pero los agentes del FBI le están investigando.

El hecho de que Kushner quisiera establecer una línea secreta con Rusia no constituye en sí mismo un delito. En cambio, sí aumenta la polémica y las sospechas que acechan sobre el equipo de Trump. De momento, los agentes federales están interesados en interrogar a Kushner para arrojar luz sobre el grado de influencia que tuvo en la decisión de fulminar al ya ex director del FBI James Comey.

El círculo del presidente se ha apresurado a defender la actuación del marido de Ivanka Trump. El propio consejero de Seguridad Nacional H. R. McMaster, convertido en el encargado de resolver los desatinos de Trump, intentó ayer restarle importancia al asunto. Afirmó que no le preocupa que Jared Kushner abordase esta posibilidad con el representante ruso. «Tenemos segundos canales de comunicación con otros países. Hablando en términos generales, estos canales te permiten comunicarte de una manera discreta. No estamos preocupados por ello», indicó McMaster en referencia a las relaciones de Washington con otras capitales.

Sin embargo, a muchos les resulta sospechoso que Kushner no informase de su reunión con Kislyak cuando se tramitó su solicitud de acceso a información de alto secreto. De momento, su abogado, Jamie Gorelick, ha aclarado que había sido un simple error. Kushner solamente dio cuenta de sus encuentros con el embajador ruso y con Sergei Gorkov, jefe del banco estatal ruso Vnesheconombank, después de que el periódico «The New York Times» lo revelase en un artículo.

Durante los próximos días se abordará también el interés del FBI en averiguar cómo Rusia pudo ayudar a piratas informáticos a publicar información negativa en Facebook sobre la candidata demócrata Hillary Clinton. Dentro de esta línea de investigación, a los agentes no se les ha pasado por alto que Kushner estaba a cargo de la operación de análisis de información de la campaña presidencial de Trump. Quieren saber cuáles fueron sus movimientos. Aun así, Kushner podría alegar que estaba perfectamente capacitado para el cargo, ya que tiene una empresa de medios.

Como se ha convertido en habitual, las líneas en todo lo que rodea al equipo de Trump se vuelven muy borrosas. Sobre todo porque las nuevas revelaciones sobre el yerno del presidente se han descubierto a través de las interferencias a las comunicaciones rusas. A esto se añade que los rusos muchas veces envían información falsa a través de sus sistemas cuando saben que Estados Unidos les vigila. Pero se duda de que el embajador Kislyak se inventase estas informaciones, ya que tuvieron lugar cuando el Gobierno ruso miraba esperanzado a la nueva administración americana. Sí se valora, sin embargo, la posibilidad de que exagerase o malinterpretase las palabras de Kushner.

Concluya lo que concluya las investigaciones del FBI y el Congreso en torno a la relación entre el equipo de Trump y Rusia, queda claro que hubo una serie de contactos que Trump no quería que supiese el pueblo estadounidense. Ahora hay que averiguar por qué Jared Kushner no reveló las conversaciones que tuvo con los rusos a un mes de que su suegro se convirtiese de forma oficial en presidente de Estados Unidos. El ex director de la CIA en funciones John McLaughlan indicó «que si lo hubiese hecho un agente de inteligencia estadounidense, se consideraría espionaje».

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