Una América en Crisis Moral Elige a Trump Presidente

Trump es un demagogo. Su estrategia electoral fue utilizada para conseguir el poder político. Apelo a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, mediante el uso de la retórica y la propaganda política de los medios adictos al escandalo que lo apoyaron.

Publisher and Editor Eduardo Carrasco

Publisher and Editor Eduardo Carrasco

Por: Eduardo Carrasco. La mañana del miércoles 9 de noviembre amaneció sobre el mapa de Estados Unidos un desconcierto generalizado. Nadie podía entender como un país tan celoso de los valores morales y del civismo de sus líderes hubiera elegido presidente a un hombre que representa todo lo contrario.

¿Cómo era posible que un candidato que insulto y humillo a las mujeres, a los hispanos, los veteranos, los musulmanes, los gays, los negros, los minusválidos, los periodistas y casi todo aquel que se le pusiera al frente, dentro y fuera del país, fuera el nuevo líder? Un hombre que, sin pena ni gloria, heredo una fortuna, evadió el servicio militar, arrogante, vulgar, grotesco, sin ideas, incoherente, incapaz de mantener un debate político alturado, un individuo frívolo y ostentoso de su fortuna, que se ufanó de sus manipulaciones fiscales para no pagar impuestos por décadas frente a millones de norteamericanos en la televisión, que fracaso una y otra vez en su negocios dejando impago a miles de trabajadores, amasando fortunas de sus quiebras, un mitómano patológico, fuera elegido presidente de los Estados Unidos.

Acaso las mujeres, los hispanos, los veteranos y los negros que votaron por él no tenía sangre en la cara. No tenían una pisca de respeto por si mismos?

¿A caso a los hispanos votantes, alrededor de un 30% de ellos, no les afecto que Trump los acusó de “criminales, violadores y traficantes de drogas”? Pues parece que no, porque se unieron a las pandillas trumpistas sin que fueran invitados porque Trump ni se molestó en hacer campaña para ganar sus votos.

Quizás ahora las pintas callejeras de los supremacistas blancos y las esvásticas que decoraron las calles de Filadelfia, con el slogan: una “américa grande y blanca otra vez” junto al nombre de Trump celebrando la victoria de su nuevo líder, anticipen a los hispanos trumpistas lo que se viene para ellos y para sus hijos.

He aqui algunos ejemplos: David Duke, conspicuo lider del KKK, se convirtió en un diligente activista del republicano después que Trump acepto su endoso durante la campaña y al día siguiente de las elecciones dijo en un Tweet que: “su gente jugo un rol importantísimo en el triunfo de Trump en las elecciones”. Y afirmo: “Si alguien señala que el voto por Trump es un voto por la unificación es un mentiroso y él lo sabe”.

Cabe destacar por lo tanto que para el tristemente célebre KKK los hispanos trumpistas o indocumentados son iguales porque juzgan a las personas por el color de su piel y su origen racial. Ahora esas hordas de terroristas desalmados se sienten legitimados y como la historia lo ha demostrado no son precisamente una organización democrática sino una pandilla de resentidos que odian a los hispanos, los negros y a los inmigrantes por igual. Me pregunto si ese 30% de los hispanos que votaron con ellos pensaron en eso. Otro efusivo activista de la campaña de Trump fue Richard Bertrand Spencer, líder del movimiento Alt-right. Un grupo de supremasistas blancos, anti inmigrante y anti semita, que recientemente realizo una conferencia en Washington DC para celebrar el triunfo de Trump que culmino haciendo el saludo nazi e invocando a su nuevo líder: ¡Hail Trump!

La plataforma del movimiento Alt-Rith es el website de noticias Breitbart cuyo editor, el racista ultra derechista, Steve Bannon es actualmente el flamante “chief strategist and senior counsel” (Estratega jefe y consejero senior) de Donald Trump en la Casa Blanca. Más claro no canta un gallo. “Los supremacistas blancos estarán representados en los más altos niveles de la Casa Blanca de Trump”, denunció Adam Jentleson, portavoz de Harry Reid, jefe de los demócratas en el Senado.

Con su voto los hispanos trumpistas contribuyeron a cerrarle el paso a Hillary Clinton a la presidencia, un candidato que, como todos los demócratas de este país, votan por una reforma migratoria que integre a los indocumentados a la sociedad americana legalmente y les abra el camino a la ciudadanía y les garanticé a los inmigrantes en general, una oportunidad de vivir en un estado de derecho.

Resulta inconcebible que la demagogia, el oportunismo y la charlatanería de un hombre como Trump haya podido persuadir a tambien a los trabajadores de la industria del carbón y el acero con promesas de masivos empleos y un futuro feliz, cuando desde 40 años esas industrias están desapareciendo en EE.UU. o están en manos de los chinos.

Lo cierto es que Trump asumirá el poder para defender los intereses de su clase, por eso anuncio a los cuatro viento la vieja retorica de “los recortes de los impuestos para los ricos (como él) que crearan más empleo y “América volverá a ser grande otra vez”.

Eso fue el plan de Regan y todos saben que solo ha servido para que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres. Clinton, por el contrario, prometía incrementarles los impuestos a los ricos, porque son los que tienen más, y ese capital invertirlo en educación superior gratuita y los servicios básicos que consoliden una clase media fuerte que promueva un desarrollo generalizado, equitativo y democrático.

Lo cierto es que la causa de buena parte del desempleo en EE.UU. no solo es consecuencia de la recesión, que Obama ha logrado remontar, o los “trades” y la globalización, sino a la revolución tecnológica que silenciosamente a desempleado masivamente a trabajadores que han sido reemplazados por robots.

Trump es un demagogo. Su estrategia electoral fue utilizada para conseguir el poder político. Apelo a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica y la propaganda política de los medios adictos al escandalo que lo apoyaron.

Les mintió a los trabajadores y gano. Les dijo que no escuchen a los medios porque todos están contra él y gano. Les dijo que los chinos inventaron el mito del cambio climático y gano. Les dijo que el control de armas es una conspiración para desarmar a los americanos y gano. Les dijo que no va a aumentar el salario básico y gano. Resalto su amistad con Vladimir Putin un dictador, un criminal de guerra responsable de los ataques mas horrendos desde la segunda guerra contra los sirios, bombardeando escuelas, hospitales y civiles para apoyar a un genocida como Assad. Trump a lidera a una pandilla de desaptados que han desenterrado el racismo, el odio y la prepotencia y que rebelan una crisis moral y social en EE.UU.

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