Vacaciones de Película

Las Bahamas, es uno de los escenarios más repetidos de las películas Piratas del Caribe y también tiene un botín particular entre hermosas playas, fabulosas barreras de coral, y a solo 35 minutos en avión de Miami.

Lo cierto es que Nassau, la capital de este Estado independiente, ubicado al norte de Cuba, estuvo una vez gobernada por piratas, y sirvió de hogar a esclavos liberados o contrabandistas de ron. Y aunque las historias de corsarios siguen abundando en el país como resultado de ese pasado, su espectacular belleza es hoy en día el principal tesoro con el que cuentan estas 30 islas, 700 islotes y más de 2000 arrecifes. Para seguir los pasos de Sparrow y compañía hay que decantarse por la isla Gran Bahama y por Exuma o White Cay, donde se rodó la segunda película de la saga, El cofre del hombre muerto (2006). Unas de las aguas más claras del planeta esperan al visitante, que tendrá su botín particular entre hermosas playas y fabulosas barreras de coral, y a solo 35 minutos en avión de Miami.

La capital del comercio marítimo de Jamaica durante el siglo XVII, Port Royal, es también uno de los escenarios principales de Piratas del Caribe. Aquí se encuentra además la Compañía Británica de las Indias Orientales, que tenía el monopolio del comercio en este territorio y que ejerció una enorme capacidad de control sobre la India en los tiempos del Imperio Británico. En su época de esplendor, la ciudad acogió un gran número de piratas que atacaban naves españolas y francesas bajo el amparo de los británicos. Hoy, Port Royal cuenta con poco más de dos mil habitantes, pero su pasado vinculado al mundo de los corsarios y su presencia en los filmes de Jack Sparrow la convierten en parada obligada para quienes deseen acercarse al espíritu de sus películas.

En Dominica, las tradiciones populares ubican un tesoro que yacería escondido en la isla desde el siglo XVI. Aunque poco importa si no se encuentra, porque solo contemplar a las tortugas marinas desovando en sus playas, admirar sus coloridos arrecifes y bucear en estas aguas cálidas del mar Caribe ya es todo un premio que bien merece acercarse hasta este rincón elegido por el director Gore Verbinski precisamente por su carácter remoto. La huella de Piratas del Caribe es especialmente fuerte en lugares como la Bahía Prince Rupert, en la que el barco Perla Negra estuvo fondeado. Dominica es además la isla Pelegosto de la ficción, a la que Sparrow llega en El cofre del hombre muerto. En la película, la aparentemente idílica isla caribeña, de playas arenosas y exuberante vegetación, resulta estar habitada por una tribu de caníbales. La realidad es mucho más tranquila, y Dominica resulta un lugar perfecto en el que desconectar de la rutina y las prisas cotidianas.

San Vicente y Granadinas, al norte de Venezuela, son la elección perfecta para aquellos que tienen como fantasía dejarlo todo e irse a una isla desierta. La tranquilidad es la nota dominante en estos parajes de las Antillas Menores, en cuyos recién construidos muelles de Port Royal y Tortuga se grabó La maldición de la perla negra (el filme que inauguró la saga en 2003).

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