Washington Ataca a los más Pobres

Por Tomás Regalado,  Alcalde de Miami.  Las celebraciones con fiestas y luces tradicionales dándole la bienvenida al año nuevo, tienen como fundamento la esperanza de que el próximo, será un año mejor. Sin embargo, para los gobiernos municipales y condales del sur de la Florida, esa esperanza parece poco probable porque nos enfrentamos a la decisión de Washington de cortar, drásticamente, los fondos para los programas sociales que sirven a los segmentos más débiles de nuestra sociedad: los niños y los ancianos.

Como contribuyentes, enviamos a Washington una parte sustancial de nuestros ingresos y esos fondos sirven para que el gobierno federal, entre otras obligaciones, cubra los gastos de defensa nacional, transportación, seguridad interna y los proyectos sociales y de viviendas para los más necesitados.

Este año se hace realidad un viejo refrán que dice: “La soga se quiebra siempre por la parte más débil” porque, tanto el Congreso como la Administración del Presidente Obama, han decidido cortar nuestros programas sociales. Con ese motivo, el pasado 20 de diciembre le envié una carta al Presidente señalándole que esos recortes, ascendentes a casi el 34% del año anterior, son injustos porque exceden el 7.5% que él propuso cortar en su presupuesto para el 2012 y son superiores al 10% de reducción que finalmente fue aprobado en el proyecto H.R. 2112, ya firmado y convertido en ley.

Esa decisión injusta, destacamos en la carta, usa como referencia datos del censo que sabemos que son erróneos porque dicen que la población de Miami ha disminuido respecto al censo anterior. De hecho, ya habíamos desafiado esos resultados para su verificación y fue aceptado. De todas formas, enfatizamos en la carta, recortes de esa magnitud tendrán un impacto muy serio en nuestra comunidad y aumentarán las necesidades de miles de familias de bajos ingresos del sur de la Florida que desesperadamente dependen de esos fondos.

Nuestros esfuerzos en favor de los sectores más necesitados de la ciudad han sido una constante desde mi primer día en el City Hall. Por más de año y medio, la ciudad de Miami ha tratado de buscar más flexibilidad en el uso de los fondos federales, pero nada ha ocurrido tampoco. Nuestra congresista federal, Ileana Ros-Lehtinen, ha tratado que el Congreso haga realidad esa flexibilización, pero se ha tenido que enfrentar, sin éxito, a las luchas partidistas, la filosofía del Tea Party y a la negativa de algunos legisladores a ayudar a estos programas que incluyen los comedores para personas mayores y discapacitadas, comedores que, irónicamente, son siempre visitados por los políticos locales y estatales en tiempos de elecciones…

Y, precisamente, este nuevo año es un año de elecciones. Así que, si esos recortes anunciados se materializan, ¿qué le podrán decir a esas personas necesitadas los políticos que aspiran a reelegirse o a ganar una nueva posición cuando realicen sus visitas de campaña buscando votos?

Los políticos deben, ser ante todo, la conciencia de su comunidad y la comunidad no está compuesta solamente por los jóvenes y los exitosos. Las personas mayores, los discapacitados y las familias necesitadas de ayuda son también parte de la comunidad. Los políticos tienen un deber, y más que un deber una obligación, si tienen conciencia, de que hay que proteger y ayudar a ésos que no pueden conseguir por sí mismos los medios para su subsistencia y necesidades. Cuando los políticos en sus discursos invocan a Dios y a los pobres, pero solamente se acercan a ellos en los tiempos de elecciones, están promocionando que la política es, en verdad, el arte del oportunismo.

Con este importantísimo tema de los drásticos recortes a los programas para los más vulnerables en el sur de la Florida, se va a poner a prueba el compromiso de los políticos con sus electores y su comunidad. Este es un desafío político que no puede ser soslayado y todos deben pronunciarse al respecto, desde el Presidente y los legisladores hasta los aspirantes municipales y estatales. El problema es demasiado serio para “barrerlo bajo la alfombra”.

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